Amalia [email protected]
El imprudente estallido de cohetes en la entrada al camino La Morita, rompió la relativa calma que imperó ayer en la despedida de Santo Domingo de Guzmán.
La festiva marcha emprendida por centenares de promesantes, que desde temprano salieron en procesión con la diminuta imagen, fue interrumpida por una sesión de cohetes que culminó con la quema de al menos una docena de personas.
La explosión de algunos cohetes en el suelo y la lluvia de varillas, de las decenas que reventaban en el aire, cuando la imagen daba sus últimas zarandeadas en la capital y cambiaba de cargadores, repletó como una sala de emergencia el puesto de la Cruz Roja, situado en la entrada a La Morita.
Antonio Rocha, responsable del puesto, dijo que toda la mañana había estado tranquila, hasta que “se armó la tiradera”. En ese puesto sólo atendieron a nueve personas.
“Esos cohetes fueron un desastre. Los que tiraron cohetes actuaron de manera irresponsable”, opinó Rocha mientras daba auxilio a una mujer que resultó con una quemadura leve.
A Byron Stevens Morales, un niño de 10 años, le explotó un cohete en la nuca. Además de afectaciones en la piel por las que de inmediato fue atendido, el menor sentía un fuerte dolor en los oídos.
A la par de Stevens Morales estaba su pariente Cándida Rosa Herrera, quien resultó con un hematoma en el ojo, producto del contacto con una varilla de cohete.
Antonio Rocha dijo que se debió haber tomado alguna medida con los tiradores de pólvora, para evitar incidentes como el de ayer. A juicio del cruzrojista hubo mucha gente inexperta lanzando cohetes, además consideró que muchos de esos explosivos que se vendían a cuatro por 10 córdobas, son fabricados con materiales de mala calidad.