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El ex Contralor Agustín Jarquín descartó esta semana construir una fórmula presidencial con el Secretario General del Frente Sandinista, Daniel Ortega, en el marco de las negociaciones políticas entre el FSLN y la Unidad Social Cristiana (USC), que serán puestas bajo la lupa de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC).
Vinicio Cerezo, ex presidente guatemalteco y secretario general adjunto de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), llegará mañana al país para analizar de cerca la viabilidad de las negociaciones, que aún no logran un consenso entre los integrantes de la IDC.
Para Jarquín, el desinterés de una fórmula junto al líder sandinista no responde a los desacuerdos ni presiones de los miembros de ODCA o el IDC, sino a que el actual contexto político no les ha permitido a ambos partidos negociar las posiciones de cargos de elección popular, frente a las elecciones generales de 2001.
“El ambiente en este momento es otro. No hay nada acordado en cuanto a una fórmula con el comandante (Daniel) Ortega simplemente porque no es el momento de analizarlo aún”, respondió.
A mediados de julio, no obstante, la USC decidió anunciar el “lanzamiento político” de Jarquín, anunciando una consulta popular que permita medir el estado de opinión de los ciudadanos, sobre las pláticas con los sandinistas.
Según Jarquín, esta consulta sería vista con buenos ojos por la ODCA e IDC, expresando además las desconfianzas vigentes entre los socialcristianos hacia el Frente Sandinista, alrededor de los términos de la alianza.
“El ex Presidente Cerezo quiere conocer nuestra posición de cerca. Va a ser una visita breve, pero no debemos olvidar que la IDC no autoriza una iniciativa de este punto. Ellos están atentos a cualquier proyecto político, para luego hacer una propuesta seria, que le dé gobernabilidad al país”, apuntó Jarquín.
La USC valora que el FSLN no muestra la voluntad de participar en una alianza, bajo ciertas condiciones, resumidas en cinco puntos que van desde ampliar la participación ciudadana en decisiones políticas, hasta la institucionalización del sistema de fideicomiso para los negocios de los nuevos funcionarios públicos.
Para Jarquín, el FSLN sólo daría muestra de estas intenciones, si aprovecha su participación en los Poderes del Estado (particularmente Asamblea Nacional y Poder Electoral), para impulsar las reformas que conduzcan a un cambio político.