Derechos de autor

Soy un amante más de la música en general y yo, como la mayoría de la población, no soy ni aspiro a ser rico, mucho menos millonario.

Y… por lo tanto, me parece injusta de toda injusticia, la tal ley de marras de los tan cacareados derechos de los autores, que sólo favorece a los ricos y millonarios pero nunca a los pobres, como el que esta nota escribe.

Pues nosotros, los pobres que somos mayoría en este país y en el mundo entero, ya es el colmo, no tendremos ya ni el gusto de escuchar y mucho menos comprar o adquirir un pinche cassete porque van a estar a precio de oro, altos como las nubes, ¿qué les parece?. Una injusticia más del injusto sistema que impera sobre esta tierra o valle de lágrimas, como también es llamada o conocida, sitio de tribulación.

Me da mucha lástima el ver cómo una de mis alegrías como lo era el comprar y/o adquirir aunque sea de vez en cuando cassetes a precios accesibles se desvanecerá como el humo, pues para que lo sepan me gusta cuando voy a los diversos mercados por ejemplo: el Oriental, el Israel Lewites, etc., ver los tantos y variados puestos de venta de cassetes irlos comprando a precios económicos aunque sea de uno en uno.

Ahora alzo mi voz porque ya no puedo más ante la injusticia de las transnacionales, que a un país pobre de la tierra, exigen más de los que las mismas pueden dar, en nombre de unos tales derechos de autor que más bien resultan ser una bofetada, para las masas populares, a los coleccionistas y amantes de música variada, pobres como yo y a los que viven de la venta de diversos cassetes, es un balde de agua fría.

¿Por qué atentar contra los humildes de esta manera tan poco cristiana, humana y popular? ¿Hasta dónde los va a llevar su ambición, artistas y transnacionales de la música en general, hasta dónde los va a llevar también su soberbia? No olviden que se deben al pueblo pobre, que es mayoría. No jueguen más con nuestros escuálidos bolsillos, deroguen por caridad de Dios, esa injusta, prepotente, ingrata y desfavorable ley de los derechos del autor, que más bien resulta ser a todas luces, más bien una ley perjudicial y también desagradable. Gracias.

Atentamente un consumidor de cassetes,

SALVADOR LINARTE SALVATIERRA.  

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