- Cafetaleros en zozobra por
amenazas de embargo a sus fincas - Compradores extranjeros
merodean la región para caerle
a las propiedades embargadas
NIDIA RUIZ LOPEZ [email protected]
“La situación aquí es desesperante, los cafetaleros estamos sobreviviendo con fármacos”, fue una de las expresiones que usó Vera Parker, para describir lo que están viviendo los productores del grano de oro ante el ultimátum que han dado los bancos para el pago de la deuda, tanto la de habilitación del ciclo pasado como la cuota del plan de renovación.
La señora Parker es dueña de la finca San Francisco, ubicada en la zona del empalme de San Ramón en Matagalpa. Acompañada de su hijo Jeans, dijo que ellos hicieron un arreglo con el banco para pagar su deuda el 15 de agosto.
“Si nos pagamos el 15 nos llevan a cobro judicial”, manifestó Jeans.
Agregaron que ellos tuvieron que lotificar parte de su finca y ponerla a la venta para tratar de cumplir sus compromisos financieros.
Parker dijo que ante esta situación no toman en cuenta los daños que ocasionó en el sector el huracán Mitch que asoló el país en 1998.
La situación de esta familia no es un caso aislado. Muchos de los productores cafetaleros matagalpinos están haciendo sus últimos intentos por conseguir algún tipo de arreglo para que sus fincas no pasen a manos del sistema financiero nacional.
La deuda que tienen la mayoría de los productores es de arrastre, producto del plan de renovación del café que se puso en marcha en los primeros años del gobierno de la ex presidenta Violeta de Chamorro. Este plan era financiado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), quien suspendió el financiamiento por el incumplimiento de pago de parte del gobierno.
Algunos productores se acercaron el día de ayer a las diferentes instituciones financieras para lograr algún tipo de acuerdo con el sistema financiero, pero agregaron que hay una política poco flexible para lograrlo, lo cual está obligando a los cafetaleros a paralizar las actividades en las fincas, provocando desempleo en la región y además no se conoce si tendrán dinero para el pago de la recolección de la cosecha.
“Si no hay una política para atender esta situación, van a quebrar a una serie de cafetaleros. Yo he pedido una consideración para reestructurar saldos, ellos tienen conocimiento exacto de las operaciones de venta de café, los saldos que hay, sin embargo, no he obtenido una respuesta positiva. La solicitud del banco es que se le paguen”, expuso el cafetalero, que pidió la omisión de su nombre.
Agregó que podría perder la propiedad cuyo valor es superior a la deuda que tiene.
“Al no haber capacidad de cubrir las obligaciones inmediatas, pues sencillamente se puede perder”, manifestó.
Pero esta difícil situación también abarca a los pocos productores que han pagado sus deudas. Frank Lanzas, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (ASOCAFEMAT), dijo conoce casos de cafetaleros que ya pagaron la habilitación del ciclo pasado, los intereses y la cuota de la deuda del plan de renovación y no han obtenido el financiamiento para el presente ciclo cafetalero.
“Al no darnos la habilitación de este año, simplemente no podemos abonar las plantas, no podemos hacer las labores culturales. Si una plaga nos atacara ahorita como roya o broca no tenemos la capacidad financiera para hacerle frente”, expuso Lanzas.
Agregó que ellos no están pidiendo condonación de la deuda sino un plazo más largo para el pago de las deudas que vienen arrastrando luego del plan de renovación.
Lanzas dijo que la mayor cartera de los cafetaleros está en manos del Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (BANIC). LA PRENSA intentó conocer la versión del gerente de dicha sucursal, Luis Raúl Cardoza, pero manifestaron que se encontraba en una reunión en Managua y que hasta el lunes estaría disponible para dar declaraciones.
Lanzas dijo que ante la situación de embargos judiciales de las fincas, han aparecido muchos compradores de diversas nacionalidades como salvadoreños, colombianos, costarricenses entre otros. Muchas de las fincas son “pan caliente”, ya que están cerca de la carretera.
“A la banca no le preocupa porque saben que hay compradores. Se rumora que hay compradores colombianos. Todo mundo dice ¡narcotráfico! Esperemos que no, lo que se rumora es que son cafetaleros colombianos que ya no pueden trabajar en Colombia por causa de la guerrilla”, manifestó Lanzas.