- Consorcio español pretende
instalar en Nicaragua
proyecto de generación
de energía eólica
NOEL HERNANDEZ RAMOS, MARÍA ANTONIA LÓPEZy MARTHA DANELIA [email protected]
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estaría preocupado por el posible retiro de los inversionistas del consorcio español-nicaragüense IBERDROLA, que pretende establecer en Nicaragua un proyecto de generación de energía eólica.
Un miembro de la junta directiva de este grupo de empresarios confió a LA PRENSA, que mediante un correo electrónico, recibieron la tarde de ayer una comunicación en la cual personeros del BID les expresaron que están preocupados por el caso y que estarán analizándolo a profundidad.
A raíz de esta misiva los representantes de IBERDROLA en Nicaragua están a la espera de una posible reunión entre las partes.
El Consorcio amenazó con retirarse luego de incurrir en gastos millonarios sin que la Empresa Nicaragüense de Electricidad se decida a aceptar la firma del contrato para la generación de 20 Mw de energía eólica, debido a recomendaciones del BID para esperar que concluya el proceso de privatización.
Mientras tanto, Alcalá Bolaños, asesor legal de la junta directiva de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL), manifestó que ante la exigencia del BID el consorcio español-nicaragüense, sólo tiene dos caminos: “O se retiran o se van al mercado libre de energía”.
Pero al entrar al mercado IBERDROLA corre el riesgo de vender energía a un precio más barato del que no logró firmar con ENEL, a través de un Contrato de Venta de Potencia conocido como PPA y cuya intención es firmarlo antes de que la empresa se privatice.
De firmarse el contrato, ENEL hubiese legado a las próximas empresas de distribución, Disnorte y Dissur, un acuerdo de compra de 0.061 centavos dólar por cada kilovatio hora.
Sin embargo, al quedar expuesto al mercado libre de energía tendrá que firmar ese contrato con las empresas de distribución privadas del país.
La desventaja, según Bolaños, es que el Centro Nacional de Despacho de Carga tiene por ley que comprar energía más barata, por lo que si IBERDROLA se queda en el mercado deberá hacer amarres con Disnorte y Dissur.
Hasta ahora ENEL logró firmar seis contratos con empresas privadas que suman más del 50 por ciento de la energía que consume el país. Entre las plantas se encuentran Enrom, Censa Amfels, San Antonio, Coastal y San Jacinto Tizate.
Enrique Bolaños, presidente de la junta directiva de ENEL, manifestó que IBERDROLA tendrá que entrar al “juego de la oferta y la demanda”, una vez que se privatice la empresa el 12 de septiembre.
Dijo que de firmar un contrato con este consorcio supondría una modificación del pliego tarifario que ENEL ha presentado para efectos de la privatización, lo que causaría “estática” en el proceso.
IBERDROLA ganó el derecho a firmar el PPA con ENEL durante la segunda apertura de licitación. La primera se dio en agosto del año pasado pero sólo una empresa participó.
Durante la segunda licitación participaron tres empresas Enrom, Ventus e IBERDROLA, pero esta última fue la que presentó la oferta más barata: 0.061 centavo de dólar por cada kilovatio hora.
Según Alcalá Bolaños, ENEL no previó el encuentro de varios factores que al final impidieron la firma del contrato. Uno fue la publicación de la Ley de Industria Eléctrica aprobada en abril de 1998, en ese entonces ENEL ya había firmado PPA con algunas empresas privadas.
El segundo factor fue la publicación de las Normativas de la Ley e inmediatamente el proceso de privatización.
“Uno debía seguir caminando hasta que no se dé la privatización de ENEL porque tiene la responsabilidad de dar el servicio eléctrico”, comentó Bolaños.