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Lo más impresionante de Tito Trinidad, es su seriedad profesional…No subestima los riesgos, pero tampoco les teme. Los toma y los resuelve, apoyándose en el manejo de sus golpes rectos, como si fuera un domador en plena faena; sintiéndose respaldado por esa confianza exuberante en su consistencia física, consecuencia de un intenso adiestramiento; garantizando la solidez de su golpeo; y, fundamentalmente, dependiendo de la aplicación de combinaciones relampagueantes.
Es un peleador para mirarlo y disfrutarlo.
Si se quiere, podríamos admitir que Trinidad es previsible, pero al mismo tiempo, muy difícil de descifrar, improbable de controlar, y dueño de una seguridad que provoca escalofríos.
Esencialmente es un golpeador que dispone de los ribetes técnicos necesarios para trabajar sobre el rival con la precisión de un escultor que no necesita de cincel.
Y algo más importante, sabe que para sostener una ofensiva agobiante, hay que abrirse y estar listo para recibir castigo…¿Acaso púgiles considerados maestros del pincel como Robinson, Alí y Leonard, en ruta hacia la grandeza no fueron golpeados brutalmente, cortados, tumbados y vencidos?
¿Cómo desarticularlo?… Ese es uno de los secretos mejor guardados en el discutible boxeo actual… De la Hoya no lo logró, pero lo mantuvo preocupado realizando una pelea evasiva que obligó al boricua a involucrarse en una persecución por largo rato inefectiva, pero manteniéndose apegado a un esquema agresivo… Inexplicablemente, cuando todos pensábamos que De la Hoya ensayaría interesantes variantes en el ajedrez en que se había convertido la pelea, propuso un cierre por correo, lejos de todo riesgo, y todos terminamos atrapados por la confusión… Excepto Tito, con su izquierda funcionando como anticipo de una derecha agazapada, peligrosa, enviando señales sin agotarse.
El sábado, frente a ese toletero rudimentario que es el púgil de Senegal Mamadou Thiam, Tito, como siempre, salió a ofrecer un show de fuerza.
Es precisamente lo que imaginamos al momento de comprar los boletos: ver trabajar a Trinidad como una empresa de demoliciones, con suficiente carga de dinamita en sus dos puños, los ojos bien abiertos para fijar correctamente el objetivo, y con la mezcla necesaria de rapidez, violencia y precisión para provocar explosiones que levantan al público de sus butacas.
Con sólo una derrota en 34 peleas, Thiam aterrizó en Miami con etiqueta de golpeador dañino… No se podía pues, permitirle establecer la distancia para que asegurara eficacia en sus disparos… Tito saltó como un tigre y combinó sus manos con esa rapidez que incluso Whitaker no pudo neutralizar. Pronto, el boricua estaba buscando el nocáut. Como en aquellos momentos de máxima excitación contra Reid. Fue entonces que Thiam se sintió atrapado por un torbellino… El retador al título SuperWelter de la AMB encontró forma de responder en el segundo asalto, y consiguió tres buenos impactos en el rostro de Trinidad… Eso no impidió que el Campeón se mantuviera encarrilado aplicando castigo. Una fuerte inflamación deformó la parte derecha del rostro de Thiam y lo dejó listo para el arrastre en el tercer asalto.
Tito salió a demoler y el referee, consciente del desequilibrio, intervino piadosamente antes que el edificio se derrumbara.
Señores y señoras, la marcha de Trinidad, no se detiene… ¿Será capaz Fernando Vargas de frenarlo?… Lo descubriremos en diciembre… Ahí estaremos.