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DESDE MIAMI.– “La decisión será de él, como es obvio… Si va a seguir, puede contar con mi apoyo”, dijo Mario Arce mientras caminaba descalzo sobre las brasas una vez concluido el combate Yambito-Machado…
“El puede seguir. Claro, debe esperar restablecerse convenientemente y regresar en las 118 libras, pero será necesario esperar que todos regresemos a la calma”, manifestó el entrenador Luis Escorche, atravesando por el oleaje de emociones que una frustración posiblemente definitiva, provoca… “No sé, no sé…Voy a pensarlo muy bien ahora que regrese… No puedo decir ahora si ésta fue mi última pelea”, exteriorizó el púgil sentado en la butaca de la incomodidad, sintiendo que la cabeza le pesaba una tonelada y que las heridas estaban convertidas en grietas.
¿Vale la pena continuar después de tanto sufrir y tanto padecer rodeando el corazón de callos y clavando alfileres en el alma?
Es necesario revisar el entorno.
A los 28 años, después de haber sido protagonista de cruentas batallas, “Yambito” parece estar en una etapa de desgaste. Eso lo indican sus actuaciones en los dos últimos combates.
Evidentemente su vocación se ha debilitado enormemente… El someterse a ese trabajo exhaustivo en el Gimnasio, no le atrae, y eso ha quedado demostrado incluso durante su preparación para peleas de Campeonato… ¿Tiene lógica pensar que después de lo ocurrido recuperará el estímulo perdido?
“Me duele todo… Fui un fracaso y no puedo pensar con claridad sobre mi futuro… Me siento aturdido después de ser el culpable de una mala pelea… Ya veremos”, dijo el púgil, casi gimiendo, sin levantar la cabeza, abrumado por la reciente impotencia.
Técnicamente “Yambito” se vio muy limitado… Prometió golpear abajo, pero nunca encontró la forma de hacerlo convenientemente… Se agachaba mucho pero sin ningún control del tiempo y la distancia, y sin conseguir ángulos… Parecía alguien que sin saber nadar, trata de sobrevivir en un mar embravecido.
¿Se le presentará otra oportunidad?… No es descartable en el boxeo de hoy, pero ¿qué tipo de atractivo representa este “Yambito” inutilizado como complemento de cualquier cartel?
Se contempla la posibilidad de saltar a las 118 libras, pero frente a una oposición más consistente, ¿que futuro le vemos al leonés?
¿Seguirá siendo altamente valorado en las clasificaciones o lo borrarán?… Eso será determinante para abrir espacio a la discusión sobre si continuar, o salir definitivamente del escenario.
Una pelea es una prueba de deseos, y el resultado depende habitualmente de esa chispa innata que trae todo boxeador… La noche del sábado, “Yambito” fue un púgil sin deseos y sin chispa… Daba la impresión de estar ansioso por escuchar la campana final.
¿Necesidad de algunas bolsas discretas?… Bueno, eso siempre tiene validez, pero la cuota de riesgo que implica, obliga a detenerse frente a la interrogante: ¿Vale la pena seguir?
El boxeo es destructivo, sobre todo cuando se entra en la etapa de desgaste dramático, cuando las facultades se han fugado por la puerta del patio sin que nos percatemos, sólo con tiempo para comprobarlo… En momentos como ese, se enciende la luz roja alertándonos.
Obviamente, como dice Mario Arce, la decisión es sólo de él.
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