- “Nuestra filosofía es ver más la persona que al delito, hemos elevado la calidad humana”, sostiene jefe del Sistema Penitenciario
- “Aquí está la gente más pobre, los ricos no vienen a purgar penas, saben capearse a través del dinero”, opina Obispo Abelardo Mata
MARTHA MARINA G.Corresponsal
ESTELI.– La Penitenciaría Regional La Chácara, ubicada al este de la ciudad, da la impresión de ser un monasterio, hay calma y aparente tranquilidad, se observa un constante movimiento de hombres que además de recibir el sol necesario para la salud, estudian la primaria y secundaria, hay quienes se dedican a las manualidades, juegan fútbol, cantan, tocan guitarras y los más afortunados trabajan y son remunerados.
Aquí funciona una escuela denominada José Dolores Estrada y un instituto a distancia llamado “Monseñor Abelardo Mata”, donde laboran 11 maestros, seis de ellos pagados por el Ministerio de Educación, y 124 internos cursan estudios de primaria y 45 de ellos estudian primero, segundo y tercer año de secundaria, en este centro penal se graduó el año pasado el primer bachiller.
En los próximos días estará concluida la construcción del edificio donde funcionará el taller de carpintería, la escuela de los internos y la Biblioteca a la que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) donó 104 libros, entre ellos de geografía universal, ciencias naturales, matemática, física, química, biología y álgebra elemental.
Es impresionante el interés que muestran los internos por cultivarse. “Los internos hacen sus consultas en la Biblioteca, hay horarios establecidos para que asistan después de recibir sus clases, a ellos les gusta leer, hay necesidad e interés de instruirse”, explica Armando Pastrana Fiallos, un interno que está encargado de la Biblioteca, y quien está condenado a 20 años de cárcel, de los que ha cumplido 6.
En “La Chácara”, los internos de manera rotativa se integran al trabajo, cada trimestre 200 de ellos participan en distintas labores como construcción, limpieza, trabajos de zanjeo, limpieza y carpintería y con la remuneración que reciben ayudan a sus familiares e invierten en algunas necesidades básicas.
“Gracias a la autoridades de este penal que nos permiten trabajar, es una oportunidad que nos dan para ganar algún dinero y ayudar al sustento de la familia, el trabajo a uno le despeja la mente y no estamos pensando en tonterías”, afirma Rafael Alvarado González, originario de Matagalpa.
El deporte es una actividad que practican todos los internos, independiente del régimen en el que estén ubicados. Ellos cuentan con una cancha de fútbol y hasta allí llegan estudiantes de distintas escuelas a realizar competencias, además en los pabellones juegan un deporte que ellos lo llaman “Jon”, que es parecido al juego de dados, pero éste se practica sólo en la cárcel.
Uno de los campeones de “Jon” de los penales del país es Manuel Sael Vanegas, que ha dado dos medallas. “Aquí aprende el que quiere, uno se distrae bastante, he ganado premios y el trofeo de campeón lo he entregado, ahora lo único que quiero es una carta de recomendación para el día que salga libre”, expresa.
Estas cárceles que aún no reúnen las condiciones óptimas para los 526 internos, se han ido convirtiendo en una verdadera escuela de aprendizaje, que busca la transformación del ser humano. “Nuestra filosofía es ver más la persona que al delito, hemos elevado la calidad humana”, aseguró el teniente primero Iván Ruiz, jefe del Sistema Penitenciario “La Chácara”.
Este penal, en más de 20 años de funcionamiento, no ha registrado amotinamientos, los funcionarios han sido debidamente capacitados para el tratamiento al reo. Los reclusos, independientemente del delito, han participado en retiros espirituales, misas o cultos evangélicos, “hay buen trato, pero la cárcel aunque sea de oro, no es agradable para nadie porque se está privado de la libertad”, dice Ruiz.
“Los funcionarios se han convertido en maestros y los internos en estudiantes o amigos, hay relación de respeto, hay autoridad sin ser verdugos para el que paga una pena, aquí se respetan las normas internacionales de derechos humanos, hay disciplina, tratamos de hacer menos difícil la vida del interno y que sienta más suave su condena”, expresa Ruiz.
A este penal acuden sin ningún problema las comisiones de Derechos Humanos, los medios de comunicación, organismos no gubernamentales como el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, el IMPRHU, el CEPAD y la Comisión Penitenciaria encabezada por el Obispo Abelardo Mata, tiene una gran incidencia en este centro, explicó el teniente Ruiz.
El Obispo Mata afirma que se ha superado en parte la crisis económica “pero hace falta levantar la Biblioteca, los módulos sanitarios y las fuentes de producción interna. Es un sueño que ojalá se haga justicia y regresen las tierras que fraudulentamente fueron arrebatadas y entraron a “La Piñata”, es necesario que las devuelvan al Sistema Penitenciario, aquí está la gente más pobre los ricos no vienen a purgar penas saben capearse a través del dinero”, expresó.
La comandante Rosario Gaitán Pavón, jefa nacional del Sistema Penitenciario, afirmó que “Estelí ha sido uno de los penales donde ha funcionado de mejor manera la coordinación y relación con la sociedad civil, aquí se apoya a este penal, los internos no están solos, cuentan con el apoyo de las instituciones como la Iglesia, el MECD y personalidades, la integración y participación es buena”.
La población penal del país es de unos 4,493 internos, de éstos 526 están ubicados en el Sistema Penitenciario de Estelí.
Según Gaitán Pavón, la mayoría de los detenidos han cometido delitos contra la propiedad y las personas, como son: robos con violencia, robos con fuerza, hurtos y lesiones.
Funcionamiento del Sistema Penitenciario
Régimen de Adaptación: es cuando el reo ingresa al penal y una comisión interdisciplinaria le comunican las prohibiciones, derechos y actividades en las que puede participar.
Régimen Semiabierto: tienen derecho a visitas más frecuentes, gozan de permisos y pueden integrarse al trabajo, gozan de la confianza de los funcionarios.
Régimen Abierto: gozan de permiso para ir a su casa, tienen derecho a vacaciones, reciben visitas conyugales cada 8 días, tienen más privilegios.
Régimen de Convivencia Familiar: el interno cumple en su casa la condena y se presenta mensualmente al penal y está bajo el control de las autoridades del penal. De este régimen se exceptúan los reos con delitos de gran connotación social como violaciones o asesinatos.