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El Partido Conservador podría ganar las elecciones, solamente si van en una alianza electoral similar a las organizadas en los comicios de 1990 y 1996, vaticinó el reconocido analista político Emilio Alvarez Montalván.
“Si los conservadores tienen vocación de poder y quieren regresar tienen que dejar de ser sectaristas y partidaristas. El problema está en que tengan suficiente desprendimiento para darles lugar a los que van a participar con ellos en las elecciones”, sentenció.
A juicio del politólogo, el espíritu de las próximas elecciones debe servir para producir un nuevo escenario en el que los partidos políticos se modernicen, abriendo un proceso más democrático de selección de líderes y candidatos.
En caso que los conservadores acepten a los excluidos y otros sectores que deseen unirse a esa agrupación, sus líderes deberán convocar a elecciones internas, a fin de seleccionar por votación a sus nuevos dirigentes del partido ampliado.
En tanto, los aliados deberán tener suficiente pragmatismo para darse cuenta que son invitados y que no son dueños de casa.
Para Alvarez el papel que adoptó el PLC de convertirse en la antítesis de los sandinistas, lo perdió en el proceso de negociaciones, abriendo más posibilidades para el bloque conservador.
Para Alvarez el enfrentamiento electoral se hará entre pactistas que representan el pasado y los antipactistas se convierten en el porvenir.
“El panorama político electoral está muy turbulento porque se han acumulado problemas fundamentales que no se les ha dado respuesta y que siguen flotando en el ambiente, tal es el caso de la convocatoria a una Constituyente”, apuntó
Alvarez consideró que existen dos aspectos que perturban el proceso electoral. El primero, la aún latente convocatoria de una Constituyente que amenaza el escenario político “como una espada de Damocles”.
El segundo es la desconfianza de la población en la organización del proceso electoral, clave para la legitimidad del futuro gobierno y de los funcionarios que van a representar al público.