- Esta noche necesitamos verlo con sus ojos agrandados, el corazón
retumbando tan fuerte que pueda estremecer las primeras filas
del ring side - Su fogosidad, astucia y
experiencia deben combinarse
para estar siempre encima
de Félix Machado - Machado da la impresión de
poder simplificar una pelea sólo aplicando descargas que agobien, no por un impacto definitivo
EDGARD TIJERINO [email protected]
MIAMI.– ¿Qué tipo de confrontación veremos esta noche cuando Julio “Yambito” Gamboa salte hacia las brasas y quede encerrado en el cuadrilátero de la “American Arena” con el venezolano Félix Machado?… La pelea, por tercera vez programada después de una cancelación de última hora en Las Vegas y un empate borroso en la ciudad de Tunica, es ahora parte de un cartel que presenta como figura estelar al recio golpeador boricua Félix Tito Trinidad, vencedor de Oscar de la Hoya y David Reid, enfrentando el reto del púgil de Senegal Mamadou Thiam, tan poco conocido por estos lados, como el teorema para gobernar eficazmente en América Latina.
Cuando el paralelogramo de habilidades y debilidades de los púgiles en conflicto produce una resultante pareja, pronosticar equivale a tratar de adivinar… En casos como ése, la única forma de establecer diferencias es calibrando el deseo, midiendo la inflamación que alcanza un corazón agitado… Esa parece ser una significativa ventaja del pinolero, o por lo menos, así lo creemos.
Al boxeador, por lo general, lo mueve el amor propio… Es algo congénito, llega con él, el día que decide meterse a este deporte de violencia destructiva, inspirado en la agresividad, girando siempre alrededor del instinto y con el soporte de un coraje que nos impulsa más allá de las posibilidades reales.
“Yambito” ha sido un fiel exponente de esas características, pero al mismo tiempo ha sido contradictorio… Lo hemos visto deslizarse de una actuación decidida, bastante bien ejecutada, valiente y electrizante, a comportamientos desconcertantes y frustrantes… Incluso frente a rivales que se suponían “pescados fritos” en el ambiente casero.
Revisando el vídeo de la primera pelea con Machado, uno se convence de que “Yambito” no creció lo suficiente en Tunica para lograr coronarse… Esta noche necesitamos verlo con sus ojos agrandados, el corazón retumbando tan fuertemente que pueda estremecer las primeras filas del ring side, su fogosidad, astucia y experiencia deben combinarse para estar siempre encima de Machado.
¿Qué variantes podrá ofrecer el venezolano?… Lo vimos girar, manejar sus golpes rectos para conservar la distancia, preocuparse más por evitar líos que por fabricarlos, mostrando respeto por el golpeo del nica… Sus piernas son ágiles, pero me quedó una duda sobre su habilidad para salir de las sogas, porque “Yambito” no supo apretarlo convenientemente.
Machado da la impresión de poder simplificar una pelea sólo aplicando descargas que agobien, no por un impacto definitivo… Yambito puede lograrlo, pero tiene que asumir mayores riesgos, como lo hizo con Ida y Eliécer.
¿Cuál es la verdadera condición física del nica?… Ese es otro gran enigma. Ningún boxeador dice la verdad antes de un combate. En Las Vegas durante aquel noviembre del 98, Rosendo nos engañó a todos… Será hasta hoy que comprobaremos si ciertamente “Yambito” no se debilitó o pudo recuperarse a tiempo.
¿Una gran pelea?… Eso no es patrimonio sólo de los grandes boxeadores. “Yambito” y Machado, si arremeten con la furia casi homicida de quien busca con una ansiedad incontrolable un título mundial, pueden entregarnos un oleaje de emociones independientemente de los ribetes artísticos.
Pelea brava de ritmo sostenido, estrujante, sangrienta y dramática, eso es lo que esperamos esta noche con un desenlace impredecible… Si “Yambito” crece, debe ganar, pero ¿si se arruga? ¿En qué hoyo nos metemos?.