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Existe la esperanza que la mañana del domingo, el sol se agrande y nos deslumbre con su brillantez… No, no nos perdonarán la deuda externa ni estaremos festejando tener un Congreso funcionando democráticamente no por control remoto… Se trata de algo pequeño, pero que en medio de la escasez de valores imperantes, tendría un gran significado: otro nica, apenas el quinto en la historia, Campeón Mundial de Boxeo.
El hombre en la misión, es Julio “Yambito” Gamboa, que como casi todos los pugilistas, viene emergiendo de la nada y busca con desesperación, cómo bañarse de gloria, cómo embotellar un poco del futuro.
“Yambito” se enfrenta al venezolano Félix Machado a eso de las 5 de la tarde del sábado en la American Airlines Arena de Miami, en una pelea por el cinturón mundial OMB de las 115 libras… Para el nuestro, calificado como un tipo verdaderamente difícil de derrotar, se trata de ahora o nunca… Y llegamos a este tipo de diagnóstico tan drástico, porque antes, él ha fallado en tres intentos… Cierto, ha sido consecuencia de formas de juzgar equivocadas, pero desgraciadamente, esos fallos, dos derrotas y un empate, son irreversibles.
El hijo de Tigre nació rugiendo… Desde pequeño, se familiarizó con el sonido del cuero golpeando el saco y la pera; se deleitaba asistiendo al gimnasio a presenciar esos furiosos cambios de golpes en que se involucraba su padre; fue como estar cultivando la vocación mientras un sueño comenzaba a tomar forma: ser algún día, o mejor dicho alguna noche, Campeón del Mundo, algo que estuvo fuera del alcance del “Yambito” original, ese púgil temerario protagonista de electrizantes batallas.
Ese sueño, podría concretarse el sábado, o quizás, desvanecerse por siempre… Bueno, ahora que se han multiplicado los organismos, no se pueden sepultar posibilidades, pero “Yambito” debe estar consciente que está obligado a pelear con el corazón abierto, a ir de frente a las bayonetas si las circunstancias se lo exigen, a escarbar en lo más profundo en el cofre de su espíritu para asegurar su crecimiento.
No es un gran boxeador –esa etiqueta sólo la han usado en los últimos 40 años, Eduardo “Ratón” Mojica, Alexis Argüello y Rosendo Alvarez–, pero tiene agallas, golpea con solidez y dispone de suficientes recursos para resolver a un adversario como Machado, inferior en valoración al japonés Satoshi Ida y el colombiano Eliécer Julio… No es “El Ratón” Hernández contra Wilfredo Gómez, o Argüello frente a Pryor, o Rosendo retando al “Finito”, o Cleo en desventaja teórica ante Jorge Luján.
Vimos la primera pelea y si el adiestrador Escorche es lo suficientemente astuto para aplicar correcciones, “Yambito” podría saltar hacia un título mundial.
Machado tiene manos rápidas, es dueño de una buena estatura y sabe moverse por los laterales… No puede ser subestimado pese a sus limitaciones por el nuestro, surgido de un medio deportivo tan carcomido por el desinterés y el deterioro, no pudo completar una etapa de desarrollo.
Frente al momento crucial, los ojos del “Yambito” deben estar iluminados por la llama de su fe… Se trata de ganar o ganar… Todo lo que necesita es tomar el reto por cuarta vez y provocar finalmente una gran actuación… Es su gran oportunidad de escapar a la mediocridad y proyectarse con fuerza… ¿Podrá lograrlo?