Antonio Ortega (AFP)
MEXICO.- Las distintas corrientes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) abrieron una tregua en la guerra intestina por el control de la formación, para celebrar este martes una “cumbre” en busca de acuerdos que, tras la pérdida de la presidencia de México, les permitan volver a ser una opción de poder.
El presidente Ernesto Zedillo tenía programada este martes una “cumbre” con la dirigencia y los gobernadores del PRI para buscar definir el futuro del partido una semana después de que estalló la crisis y la rebelión en el otrora invencible partido del Estado.
La situación es desesperada. Los priístas no superan aún la derrota que les impuso en las urnas el conservador Vicente Fox, presidente electo, y el dirigente campesino Eladio Ramírez advirtió que “nos encontramos en un momento crucial de la historia de nuestro partido, tan crucial que puede ser el final de su historia”.
El gobernador de Oaxaca, José Murat, afirmó antes de la “cumbre” que “lo que me preocupa son las ideas, la ideología del partido, que debe volver a sus orígenes (populares) con visión de futuro (…) Porque ya perdimos la Presidencia no vayamos a perder al partido”.
Bajo la consigna de superar divergencias para salir de la más profunda crisis en los 71 años de historia de poder del PRI, los ortodoxos dinosaurios, los tecnócratas renovadores y los liberales se han enfrentado entre sí en la última semana, en la que han cuestionado incluso la autoridad de Zedillo en el priísmo.
La misión esencial de la “cumbre” es nombrar una Comisión de Transición que analice las opciones del PRI para reconstruirse y salir de “la situación más traumática de su historia”, como dijo el diputado y líder partidista Carlos Jiménez.
Los principales actores de la batalla intestina son el gobernador del Estado de Tabasco, Roberto Madrazo; el ex ministro de Gobernación, Manuel Bartlett; el ex viceministro de Gobernación, Jesús Murillo; e incluso el ex candidato presidencial Francisco Labastida.
Cada uno de ellos mueve sus hilos y mide sus fuerzas.
Madrazo, que luce como el más fuerte en la contienda, advirtió que es necesario “conservar unido al partido” y evitar que decisiones desde la “cima” puedan provocar la atomización del PRI.
Criticó a la actual dirigencia, encabezada por Dulce María Sauri, a la que pidió que acepte un proceso para designar un presidente interino del partido, con el fin de superar los riesgos de desmoronamiento de la formación que ha gobernado México las últimas siete décadas.
Sauri afirmó este martes a la prensa que es necesario construir de inmediato la gobernabilidad interna del PRI y definir la agenda de transición, para la cual hay una propuesta sobre la realización de una asamblea nacional, que se dará, “pero no al principio” del proceso de unidad.
En medio de la crisis, el senador Marco Antonio Bernal sostuvo que el futuro del PRI “depende de la inteligencia de los priístas (…) Finalmente tenemos un capital político de 13,5 millones de votos y muchas posiciones en el Congreso. Es hora de comenzar a cuidarlo”.
En ese contexto, agregó, “no nos interesa quién vaya a ser el dirigente. Nos interesa que no vayamos a caer en los mismos métodos que intentamos para democratizar al partido (con injerencia del presidente), que sólo nos dividieron”.