“El fenómeno de las remesas familiares en Nicaragua es el reflejo de la crisis económica por un lado exportamos desempleados empobrecidos y por otro reimportamos ingresos hacia su destino original”, reflexionó el sociólogo Orlando Núñez.
Las remesas familiares constituyen el principal ingreso de los nicaragüenses y de la economía nacional, ya que de las exportaciones totales de 523 millones de dólares solamente se redistribuyen 70 millones de dólares en el país, el resto pasa a pagos de deuda externa.
Según Núñez, pareciera una política oficial “mandar gente fuera y crear empleos en el exterior que no nos cuestan nada. Los ingresos de esa gente entran directos a los hogares”.
Añadió que “si no fuera por las remesas, Nicaragua estaría cinco veces más postrada de lo que está ahora, vinieron a salvar de una hecatombe social a Nicaragua. La gente se va del campo y la ciudad emigrando fuera del país porque no hay empleo y no hay qué comer”.
Dijo que después del Mitch se experimenta una fuerte migración del campo con gente que se va estacional o permanentemente, incluso desde Somotillo (Chinandega) hay un viaje expreso semanal desde ese municipio hasta San Carlos (Río San Juan), para trasladarse a Costa Rica.
No obstante, agregó que la falta de una política clara sobre el uso de las remesas familiares están dejando a un lado la posibilidad de reactivar económicamente el país.
Según Núñez la falta de mercado interno en el país, es motivo suficiente para que los nicaragüenses se conviertan en primera instancia en consumidores de productos importados.
“Todo ese dinero sólo viene un rato a Nicaragua y sale para afuera, porque se gastan en productos procedentes de otros países”.