Alud mortal en C. Rica

(ACAN-EFE) SAN JOSE.- Al menos ocho personas quedaron sepultadas el martes por el desprendimiento parcial del cerro Arancibia, en Miramar de Puntarenas, unos 110 kilómetros al occidente de la capital de Costa Rica, confirmaron fuentes de socorro locales, que no descartaron que la cifra sea más elevada. Rebeca Madrigal, portavoz de la Comisión Nacional de […]

(ACAN-EFE)

SAN JOSE.- Al menos ocho personas quedaron sepultadas el martes por el desprendimiento parcial del cerro Arancibia, en Miramar de Puntarenas, unos 110 kilómetros al occidente de la capital de Costa Rica, confirmaron fuentes de socorro locales, que no descartaron que la cifra sea más elevada.

Rebeca Madrigal, portavoz de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), dijo que se desconoce aún la cifra exacta de las personas sepultadas por el alud que originó el derrumbe pero que los primeros informes indican que han sido al menos ocho.

“Al menos ocho miembros de una familia han quedado sepultados”, declaró, por su parte, Luis Huertas, de la Cruz Roja, a “Noticias Monumental” de San José.

La Cruz Roja ha informado de que otras nueve personas a las que en un principio se dio también por desaparecidas han logrado ponerse a salvo pero no descarta que hayan otras víctimas.

La CNE, la Cruz Roja y el Ministerio de Seguridad Pública (MS) han comenzado ya a evaluar el alcance de la tragedia, originada por el desprendimiento parcial del cerro debido a las intensas lluvias de los últimos días en la zona y que ya había llevado a la CNE a advertir de la necesidad de evacuar a sus habitantes.

Además, las autoridades de socorro han ordenado evacuar un pequeño poblado vecino, habitado por unas 200 personas, conocido como Bajo Caliente de Miramar, al noroeste del cerro Arancibia, ante el riesgo de nuevos desprendimientos.

La preocupación de las autoridades es el riesgo de inundación de una laguna vecina. El “Canal 7” de la televisión local ha ofrecido imágenes del desprendimiento, que arrasó un área de casi dos kilómetros.

Johnny Zamora, funcionario de la Cruz Roja recordó que en otro desprendimiento registrado en la misma zona hace siete años costó la vida a seis personas, entre ellas dos menores de edad.

Zamora reconoció que pese a que la Comisión Nacional de Emergencia había ordenado el traslado de los residentes de la zona, la mayoría de ellos dedicados a la agricultura, éstos no habían querido abandonar sus tierras.   

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