Don José Ramón Cucalón acompañado en su casa con sus hijos Marvin Ramón, Léster Antonio, Eyner José y Petronila Berenice Cucalón Reyes, asegura que no es conveniente tener una familia pequeña, “porque a la hora de la muerte uno tiene quién lo mire”. LA PRENSA-LORIO.

Padre de cuatrillizas se confiesa

“Son poco hombres los que pegan un hijo y luego se apartan”, dice padre de cuatrillizas “Yo me siento alegre de tener esas cuatro chavalas. Voy a tener que buscar cómo distinguirlas por medio de algo, porque fíjese que le veo la cara a una y a otra y todas son iguales” KARLA [email protected] El […]

  • “Son poco hombres los que pegan un hijo y luego se
    apartan”, dice padre de
    cuatrillizas
  • “Yo me siento alegre de tener esas cuatro chavalas. Voy a tener que buscar cómo distinguirlas por medio de algo, porque fíjese que le veo la cara a una y a otra y todas son iguales”

KARLA [email protected]

El padre del año 2000 definitivamente es don José Ramón Cucalón Rey, no sólo por haber “llenado las bases e impulsado cuatro carreras” con las cuatrillizas que le tuvo su esposa Isabel Dávila Reyes, sino porque este maravilloso acontecimiento ha engrandecido su grado de responsabilidad y dedicación para la familia.

Originario de la comarca El Chagüite, en El Papayal, ubicada a 38 kilómetros de Boaco, Cucalón no tenía una historia diferente a la de muchos campesinos pobres que habitan en el área rural, hasta que cuatro angelitas idénticas llegaron a su vida como una bendición: María Isabel, María Alexandra, María Dolores y María Fernanda.

Desde el 31 de mayo, fecha en que nacieron las cuatrillizas, don José Ramón Cucalón no ha hecho más que pegar carreras tras carreras, de un lado a otro, atendiendo a su esposa y a las bebitas que todavía están internadas en el Hospital “José Nieborowsky” de Boaco; a los cuatro hijos de 2, 3, 6 y 7 años que ya tenía y estar pendiente también de los detalles de la construcción de la casita prometida por el Banco de la Vivienda (BAVINIC).

De hablar pausado pero claro, don José Ramón cuenta que tener cuatro hijas de una sola vez es cosa muy seria.

“Si se despierta una, todas se despiertan. Si se ensucia una, se despiertan todas. Ayer me vi comprometido a que tenía todos los pañales mojados y tuve que salir debajo de la “garuba´”a comprarles de esos descartables. Compré dos bolsitas pequeñas que me costaron 36 córdobas cada una”, relató don José Ramón, mientras viajábamos a su casa a buscar a sus otros cuatro hijos.

Este humilde padre está convencido de que los hombres que se desobligan de sus hijos “son malos padres”.

“Hay que ver lo que cuesta mirar sufrir a una madre con sus hijos. Yo por lo menos no tengo valor de pegar un hijo y apartarme. Tenemos que luchar juntos para darle una “mantención” y dar por criados a los hijos”, expresó.

El sentido de responsabilidad de los padres hacia sus hijos, don José Ramón lo heredó de sus progenitores, aunque piensa que los hombres deben corregir sus errores sin necesidad de que alguien se los enseñe.

“Mi papá no fue desobligado conmigo ni con ninguno de nosotros. Entonces ese mismo ejemplo nosotros los hijos lo debemos de llevar adentro”.

“Yo tengo que recordar de mis padres muchas cosas, porque por lo menos ellos estuvieron juntos todo el tiempo. Mi padre murió porque le llegó el día, pero fue buen padre. Yo creo que son poco hombres los que pegan un hijo y luego se apartan”, reiteró.

Don José Ramón no tiene ningún vicio más que chapear y sembrar la tierra para obligarla a parir el pan que necesita su familia. Su situación en este momento es dura porque ha descuidado bastante el trabajo por permanecer al cuido de Isabel y las cuatrillizas.

El ha estado viajando cada dos o tres días del hospital de Boaco a El Chagüite, para ver cómo están sus demás hijos. “No me quejo, la abuelita los cuida bien. Esa señora (María Reyes) es bien buena con nosotros, ella me quiere mucho porque sabe que yo no soy desobligado”, dijo.

Cucalón proviene de una familia numerosa. Tiene 12 hermanos, 7 hombres y 6 mujeres. En realidad serían 16 hermanos si no hubieran fallecido tres hermanas más que tuvieron sus padres.

Don Ramón, de 35 años, nunca pisó la escuela porque no había en El Chagüite cuando era chavalo. Esa es una de las cosas que lamenta mucho porque asegura que su vida habría sido mejor “si supiera leer y escribir las letras”.

“Yo no tuve estudios, pa´que le voy a mentir. Sólo mis hermanas estudiaron algo, nosotros los varones no aprendimos. Mi vida siempre ha sido vivir trabajando porque eso es lo que nos queda a los pobres para mantener a los hijos”.

Pero don José Ramón no quiere que sus hijos e hijas vivan la misma experiencia que él.

“Los ‘papas’ son pobres porque quieren, yo por lo menos tengo interés de que mis hijos aprendan lo que puedan”, apuntó.

Cucalón está feliz con sus cuatrillizas y a todas las personas que en broma le han pedido regalada a alguna de ellas, contesta con una pequeña sonrisa que las chavalas están lindas, que las quiere mucho y que no está dispuesto a dárselas a nadie.

“Yo me siento alegre de tener esas cuatro chavalas. Voy a tener que buscar cómo distinguirlas por medio de algo, porque fíjese que le veo la cara a una y a otra y todas son iguales”.

“Los hijos son felicidad de uno, porque ver una pareja con uno o dos hijos no es conveniente, porque imagínese que a la hora de la muerte por lo menos uno tiene quién lo mire”.   

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