La fulgurante velocidad, sincronización de movimientos y habilidad para contragolpear, fueron entre otros los recursos de este sorprendente Shane Mosley (der) mientras azotaba a Oscar De la Hoya. LA PRENSA/AP.

La nueva expectativa: Mosley… ¿Mejor que Leonard?

EDGARD [email protected] Confieso, no pude conciliar el sueño admirado por la brillantísima demostración de boxeo pensante y una realización impecable por parte de Shane Mosley en el todavía emocionado Staples Center de Los Angeles. Ahí estaban, en la orilla de mi almohada, las imágenes de lo ocurrido en esos últimos cinco asaltos, con Mosley adueñándose […]

EDGARD [email protected]

Confieso, no pude conciliar el sueño admirado por la brillantísima demostración de boxeo pensante y una realización impecable por parte de Shane Mosley en el todavía emocionado Staples Center de Los Angeles.

Ahí estaban, en la orilla de mi almohada, las imágenes de lo ocurrido en esos últimos cinco asaltos, con Mosley adueñándose del ritmo, la distancia y la iniciativa, desarticulando a un De la Hoya que derrochó inútilmente una cuota extra de esfuerzo… Ahí estaban esos trazos geométricos perfectos en lo referente a golpes curvos dañinos y rectos que ascendían aceleradamente imposibles de esquivar… Todavía estaban zumbando, como si fueran avispas mecánicas -según la imaginación sin límites de Ray Bradbury-, esas magistrales combinaciones de manos, aplicadas con ribetes de violencia estremecedora, aprovechando el soporte de una serenidad inalterable y una seguridad a prueba de imprevistos.

El público permaneció de pie por largo rato, no por Oscar como suponíamos antes de sonar la campana y lo habíamos escrito, sino por Mosley, que ofreció una deslumbrante demostración de rapidez que fue sostenida contra viento y marea, con el agregado de una capacidad de asimilación que excedió todos los cálculos previos, y una determinación, que pareció multiplicar su fiereza.

Mosley reclama ser llamado “Sugar” como el legendario Robinson, pero para obtener ese derecho, merece ser considerado tan bueno o mejor que Leonard.

Podemos decir, con toda la seguridad que meterse en ese concepto requiere, que el primer paso está dado… Ese dominio ejercido sobre De la Hoya en la etapa final, abriéndose paso en las tarjetas hacia una victoria indiscutible; la solidez mostrada para recibir y contragolpear; las reservas físicas para continuar funcionando con una frecuencia de movimientos y golpes no vista desde hace largo rato en el boxeo mundial, incluyendo las divisiones pequeñas, catapultaron a Shane la noche del sábado hacia la dimensión de fuera de serie… Fue como si en ese pelea, hubiera pintado su “Mona Lisa”.

Quedemos claros de algo: la victoria de Mosley nos impresionó más de lo esperado, porque lucía tan desorientado a la mitad del camino, desgastado por el tamaño y fortaleza superior mostradas por De La Hoya, desprovisto de variantes estratégicas y afectado por la desesperación, que uno llegó a sospechar, podría ser severamente martirizado en los asaltos finales.

Pero eso no llegó a suceder. Las perspectivas cambiaron con Mosley respondiendo con precisión a un conveniente replanteo táctico, fabricando espacios retrocediendo un poco para poder desplegar toda su movilidad y así arremeter golpeando con furia y poder a despecho de lo que pudiera recibir.

En los primeros asaltos, con De la Hoya en plenitud, Mosley absorbió castigo sin titubear, y eso le permitió confiar en su consistencia… En cambio, incapaz de poder sostener esos cambios de golpes agotadores, De la Hoya entró en una etapa de desvanecimiento después del sexto asalto, y terminó deslizándose por la pendiente de la inferioridad, viéndose obligado a doblar su rey antes de los dos minutos del último round, cuando Mosley no sólo mantuvo, sino que intensificó la presión.

¿Este Shane mejor que Leonard?…Esa es una polémica abierta la noche del sábado…El nuevo Campeón Welter no sufrió frente a De la Hoya, tanto como Leonard ante Hearns, y demostró que puede registrar cierres verdaderamente espectaculares… La velocidad de Mosley cerrando, fue superior a la que utilizó Leonard frente a Hagler en una de sus victorias más grandiosas.

En lo referente a la comparación con De la Hoya, hay una fuerte evidencia que golpe por golpe y habilidad por habilidad, Shane Mosley es simplemente el mejor peleador.

Sorprendentemente, de eso no quedó la menor duda, porque lo mejor que pudo hacer De la Hoya, nos permitió calibrar correctamente la clase de boxeador que es Mosley, y lo difícil que será resolverlo, a menos que se encuentre con un recto paralizante.

Pese a su formidable trayectoria, Mosley no había obtenido el reconocimiento adecuado, pero con su actuación del sábado, saltó definitivamente al estrellato, apagando un poco a ese gran púgil que es Oscar de la Hoya.

¿Continuará ascendiendo en busca de Trinidad?…No lo creo. El tiene mucho que hacer en el casillero de las 147 libras y quizás se mantenga ahí por unos dos años.

¿La revancha con De la Hoya?…Sería super-rentable, pero difícilmente la historia tendría otro desenlace.   

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