Mineros logran más seguridad

Empresa Tritón Minera ha recibido dos significativos premios de parte de instituciones que velan por la seguridad laboral El objetivo es reducir al mínimo los factores de riesgo y crear conciencia de que la protección a la vida depende de todos JOSE LUIS GONZALEZe IVAN [email protected] MINA EL LIMON.- El minero Julio Ramos aún recuerda […]

  • Empresa Tritón Minera ha recibido dos
    significativos premios de parte de
    instituciones que velan por la seguridad laboral
  • El objetivo es reducir al mínimo los factores de riesgo y crear conciencia de que la protección a la vida depende de todos

JOSE LUIS GONZALEZe IVAN [email protected]

MINA EL LIMON.- El minero Julio Ramos aún recuerda cómo en 1987 una roca de cuatro toneladas le cayó encima, librándose de la muerte por escaso margen: una ringlera de madera amortiguó la velocidad y el peso de la piedra que al pasar le provocó fracturas en el pie izquierdo y excoriaciones en el cuerpo.

Por más de cuatro horas pasó atrapado mientras lo rescataban, soportando el peso y el miedo a la muerte. Un compañero murió a su lado en la antigua mina Santa Pancha. Se emplearon muchas gatas hidráulicas para poder sacarlo.

Accidentes como el de Ramos, que pueden parecer naturales en un sitio tan peligroso como una mina, se han visto disminuidos desde hace años en el yacimiento que ahora explotan los mineros en la Veta Talavera, cuyo récord en materia de seguridad le valió dos premios nacionales y uno internacional a la empresa Tritón Minera, que opera los minerales de El Limón.

Esos dos reconocimientos son, los dos “Premios Nacionales a la Excelencia” de 1998 y 1999, promovidos por el Consejo Nacional de Seguridad, máxima autoridad en materia de prevención de riesgos, salud e higiene ocupacional del Ministerio del Trabajo, así como el galardón al mérito que cada año entrega el Consejo Interamericano de Seguridad.

Estos galardones “reconocen y evidencian nuestros esfuerzos por reducir los accidentes laborales”, señala el ingeniero Omar Vega, gerente general de la empresa.

La capacitación ha sido un factor clave para que los trabajadores vean la seguridad como una responsabilidad de todos y no sólo de la dirección de la empresa. Al final de cuentas, son sus vidas las que están en riesgo.

INCENDIOS Y DERRUMBES; COMBINACION FATAL

Incendios y derrumbes son los principales agentes que causan tragedias en las minas, aunque no los únicos, pero las inversiones hechas para disminuir los ruidos, la exposición a una atmósfera enrarecida y los extremos calores, han mejorado el ambiente en que trabaja el personal, explicó el ingeniero Leonel Silva, encargado de Seguridad Industrial y Medio Ambiente de la mina.

Además de prevenir, se decidió mejorar la capacidad de respuesta formando una brigada de rescate que contará con la capacitación y los equipos necesarios para cumplir con la labor de socorro minero.

Un comité mixto trabaja para reducir los factores de riesgo químico, físico, ergonómico y biológico, mejorando las condiciones de trabajo y procurando eliminar o controlar las actitudes inseguras, de modo que nadie se ponga a sí mismo en peligro.

Entre los factores de riesgo que se trata de eliminar o controlar se encuentran, las altas temperaturas, ruidos, polvo y vibraciones.

El antiguo sistema de pozos se ha sustituido con rampas para introducir vehículos de bajo perfil (chaparros), que emiten poco monóxido de carbono y son “silenciosos”.

Estos, como las nuevas palas mecánicas que se operan a control remoto, y la máquina perforadora Jumbo, hacen innecesario contar con altos túneles, lo que disminuye la posibilidad de un derrumbe y reduce los costos de construcción, mantenimiento y ambientación de túneles.

El ingeniero Silva dijo que para evitar la proliferación de polvo en el caso de las voladuras, se moja la broza o se inyecta agua en los hoyos que se van perforando.

Siendo las minas sitios naturalmente ruidosos (máquinas de perforación, equipos de carga y transporte, ventolines, etc., trabajan a la vez en una atmósfera cerrada), el volumen se mantiene muy alto, incluso encima del límite permisible de 85 decibeles, por lo que se entrega a los trabajadores equipos como orejeras y tapones auditivos, los cuales disminuyen el ruido hasta en 22 decibeles.   

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