Barrio de Bluefields es el reino del crack

CESAR A. CARDENAS – Corresponsal BLUEFIELDS.– El consumo de crack incide en aumentar los robos con fuerza, con intimidación y violencia y mientras la comisión de lucha antidroga no pase de mensajes, mantas y pancartas, la situación seguirá igual o peor porque cada día aumentan los adictos, es el criterio de jóvenes líderes religiosos de […]

CESAR A. CARDENAS – Corresponsal

BLUEFIELDS.– El consumo de crack incide en aumentar los robos con fuerza, con intimidación y violencia y mientras la comisión de lucha antidroga no pase de mensajes, mantas y pancartas, la situación seguirá igual o peor porque cada día aumentan los adictos, es el criterio de jóvenes líderes religiosos de iglesias evangélicas en esta ciudad.

Según la Policía, la delincuencia está controlada en esta ciudad, pero la población tiene otra percepción. A diario muchos pobladores recurren a los medios de comunicación local donde públicamente manifiestan no tener confianza en las autoridades, porque de nada sirve denunciar los asaltos, ya que difícilmente puede darse con el paradero de esos delincuentes, en su mayoría menores de edad, que asaltan no para suplir sus problemas familiares en su hogar, sino exclusivamente para la compra de piedras de crack.

La Policía centra sus mayores esfuerzos en la captura de los expendedores y consumidores de las diferentes drogas y dejan en segundo grado la problemática de los jóvenes delincuentes; sin embargo, las autoridades policiales son enfáticas en manifestar que este problema de los “drogos” debe ser responsabilidad de toda la sociedad incluyendo las instituciones gubernamentales y no gubernamentales.

Entre los últimos sucesos que se destacan el fin de semana se encuentra el caso de la señora de 60 años de edad, Claudina Lira Ramírez y su cónyuge, Feliciano Pedro Urbina Murillo, quienes se levantaron muy tempranito para abordar el “expreso”, embarcación que traslada a los pasajeros en la ruta Bluefields-Ciudad Rama, pero, estos viajeros tuvieron la mala suerte que al pasar por la Iglesia Adventista en el barrio Beholdeen, de la penumbra salieron dos hombres, uno de los cuales le arrebató a la señora el bolso donde llevaba mil 500 córdobas, mientras el otro garroteaba a don Feliciano, que tuvo que ser internado en el Hospital Regional.

La humilde pareja primero se dedicaba a las ventas de bastimentos y luego optaron por traer de la zona de Zelaya Central queso, crema y cuajadas y al momento de ser asaltados realizaban el viaje para hacer compras.

Por su parte, la humilde campesina Apolonia López Cano llegó a esta ciudad desde La Cruz de Río Grande sólo para ser asaltada. Como el bote arribó a las cinco de la mañana, junto a su hija menor de edad abordaron un taxi y fueron a buscar a un familiar en el barrio Beholdeen.

López, una vez en el peligroso barrio, salió a preguntar por la dirección de su hermana, momento que aprovechó una mujer para acercarse al taxi y llevarse el bolso en el que ésta llevaba tres mil córdobas para una intervención quirúrgica en una mano. La delincuente se perdió por los callejones del barrio que es considerado uno de los lugares donde la delincuencia y el crack caminan de la mano.

Por otro lado, el Sr. Oscar Danilo Godínez se descuidó un poco de su pequeña hija, la que a eso de las nueve de la mañana jugaba feliz en el corredor de su casa. De pronto escuchó un grito y cuando acudió a atender a la niña sólo pudo observar al delincuente que corría después de haberle arrebatado una cadena valorada en 850 córdobas.

De todos estos hechos denunciados la Policía dice que está realizando las investigaciones.   

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