¿Quién causa tanta alegría?

Y lo mejor es ser obediente, no por ello se minimiza la Gritería ni el grito de ¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María! Por el contrario, al ser íntima nos unimos como familia.

María, la mujer creyente

Su grandeza fue: su sencillez, vivir y tener siempre el encanto de una joven de ojos claros y limpios. Por eso, puso Dios sus ojos en esa encantadora mujer llamada María (Lc. 1, 48)

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