Es trágico. La pésima educación en todos los niveles es una afrenta para nuestra niñez y juventud. Es una grave violación a los derechos humanos, un lastre para la productividad y desarrollo del país y el mayor obstáculo para superar la pobreza.
mediocridad
Lo que revela la cancelación del Incae
La mente totalitaria reduce la complejidad del mundo a una visión y un discurso construidos a la medida de su mediocridad. Por eso, la Casimiro Sotelo jamás abrirá sus puertas a académicos independientes y, mucho menos, a quienes se atrevan a criticar a los capos del Estado.
La miseria, causa y consecuencia de la indiferencia
La peor de todas las miserias: la de creer que nuestro bienestar es una conquista personal e individual y que aquellos que no participen de él, no habrían hecho lo suficiente para lograrlo o peor, «algo malo habrán hecho». Así estamos.
El síndrome de la mediocridad
Esta característica tan vilipendiada por el mundo entero permanece vibrante y firme en la conciencia humana por las razones lógicas de beneficios que le proveen a los que la practican, porque aunque se diga que puede ser hereditaria más bien es cultivable y asimilable en las diferentes órdenes del ser humano desde mucho tiempo atrás. Dios creó al hombre impoluto, sin embargo al descubrir que podía manipular el bien o el mal, el hombre desde Caín hasta los tiempos modernos se ha regocijado en practicar esto último. Conociendo como conoce todo el mundo en Nicaragua, que este es el país más empobrecido del continente tanto económico como social y moralmente, no podía dejar de ser una nación donde se pavonea elegantemente la mediocridad.