En el nombre del Padre

Aunque fuese cierto que el padre Abelardo iba ebrio, que no lo es, no era él quien conducía el vehículo y por lo tanto la Policía no tenía por qué detenerlo. La falacia de la Policía es evidente y la represión contra el padre Abelardo es una muestra más del odio de los dictadores hacia la Iglesia católica.

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