El amanecer tras la larga noche

“En 1939 el mundo vivía una incertidumbre comparable a la actual y apenas seis años después asistimos a una revolución profunda que mejoró la vida de millones de personas. Es cierto: hubo una guerra de por medio. Pero lo que quiero decir es que probablemente, dentro de unos años, miraremos estos cinco años como una etapa de oscuridad y tristeza que quedó atrás”.

Sin novedad en el frente, la absurda brutalidad de la guerra

La guerra acarrea enormes desastres y caos, desesperación, demencia, dolor y muertes por decenas de millones de almas, que complican y desquician el statu quo, provocan enormes costos en material bélico e infraestructura, y siembran resquemores que seguramente durarán mucho tiempo antes de que se restablezca la confianza y la seguridad entre las naciones.

De lo que nos perdemos

La I Guerra Mundial era la guerra que iba a acabar con todas las guerras para siempre. Pero solo veinte años después vino la II Guerra Mundial, mucho más cruel que la primera y que terminó con el estreno de la primera bomba atómica, con una fuerza equivalente a 13 mil toneladas de dinamita.

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