Un país bajo libertad condicional

Cualquier actividad, sea de índole política, económica, cultural, social e inclusive religiosa que contraríe los objetivos reeleccionistas de Ortega corre el riesgo de ser “neutralizada” ya sea por resoluciones judiciales sacadas oportunamente por un corrupto sistema judicial, por complacencia policial aparentemente cada vez más el albo del control orteguista, o si necesario, por la propias turbas cuyos abusos y actos de vandalismo son justificados como “comprensible reacción del pueblo a provocaciones inaceptables de los enemigos de la revolución”.

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