¡Es complicado en el día a día de hoy vivir desde la fe! Vivimos en un mundo en el que se valora por encima de todo: la eficacia, lo que se toca y se palpa, el dinero como dios supremo.
evangelio
¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Cuando el Señor Jesucristo se encontró con la mujer samaritana en el pozo de la ciudad de Sicar, justo al mediodía, Él tenía un objetivo específico con ella, anunciarle la Buena Nueva de Salvación e invitarla a disfrutar de ella.
Trabajar para Dios
Mañana domingo Jesús nos dirá en el evangelio que el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió a buscar trabajadores para su finca. Después de acordar pagarles un denario, que era la paga por un día de trabajo, los envió a trabajar a su campo.
Cristo y su Iglesia
El evangelio que leemos en el vigésimo primer domingo del Tiempo Ordinario, tomado de San Mateo 16, 13-20, es de un tono coloquial que gira en torno a la persona de Jesús (¿quién es Jesús?). A la pregunta que Jesús hace a sus discípulos, Pedro responde acertadamente, develando así su verdadera naturaleza: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (v. 16). Este reconocimiento le vale la felicitación de Jesús y el reconocimiento a la recíproca por parte de Jesús: Tú has dicho de mí que soy el Mesías; yo digo de ti que eres la Piedra (v. 18). Nos encontramos ante un texto que en muchas de sus partes es original, como la profesión de fe que hace Pedro y la misión que le viene encomendada a este Apóstol de convertirse en roca de la Iglesia. Jesús elige a Pedro como fundamento de su Iglesia. Jesús quiere construir algo nuevo desde el fundamento; su Iglesia no es un apaño del viejo Israel. Y esta iglesia que Jesús edifica es suya, no de Pedro y de sus sucesores.
Sencillos como niños
Estaba leyendo el Evangelio: “Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado”.
Sencillos como niños
Estaba leyendo el Evangelio: Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.
Anunciando el Evangelio
Sana Nuestra Tierra, es el nombre de la vigilia que realizará el Ministerio Internacional Ríos de Agua Viva, que pastorea el reverendo Omar Duarte, el próximo 13 de junio, en Plaza la Fe.
Regalará Evangelio en Ángelus
Durante el Ángelus de los domingos, y también en otras ocasiones, el papa Francisco ha exhortado a los fieles a llevar siempre consigo un libro pequeño con los evangelios y a leerlo a menudo para meditar las palabras y los hechos de Jesús, en particular de la liturgia de ese día sobre la que el mismo papa reflexiona.
Hablar menos y hacer más
Leía el otro día que: “Tenemos que cerrar la brecha entre la retórica y la realidad”. Hablamos demasiado y va siendo hora de hablar menos y hacer más. Hoy las palabras ya no son creíbles. Las palabras hoy son sólo palabras, son sólo hojas que se las lleva el viento. “Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas”.
La historia le pertenece a Dios
En el evangelio de este domingo (Lc 21, 5-19), el penúltimo antes de finalizar el año litúrgico con la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey, escuchamos la mitad del discurso sobre la caída de Jerusalén donde Jesús parece salir al paso de las falsas concepciones de la historia humana, sin dejar a un lado las interpretaciones religiosas, muchas veces también ellas alejadas de la realidad y de la verdad de la fe y en última instancia de Dios. Jesús no habla del fin del mundo sino del futuro de los creyentes, por eso dice “el fin no es inmediato” (Lc 21, 9).