Olympia

La plenitud de la noche griega penetra trayendo el olor del romero, la albahaca, el tomillo, el orégano y el silantro y cae sobre nosotros con el rumor del Egeo amplio y sonoro, que llega como un hálito a resguardarnos., recalco que su azul intenso da los tonos índigos y Prusia, por la profundidad del mar, la más grande del planeta.

Viaje multidimensional

Es imposible argumentaba Silvio: Nunca olvidaré el horizonte luminoso de luz y nubes que se observaba detrás el hospital del Más Allá. Si era una nube pero no de este mundo, señalada como el mar y Vastedad Celestial.

El gato

En medio de la media noche el beodo al llegar al empedrado camino de las percepciones espirituales pegó su angustioso grito diciendo: “Dios… si eres dios por qué te escondes siempre… háblame y respóndeme, porque si dicen que existes no haces algo para detener tanta mierda regada por mi mundo…”. Un gato blanco en ese […]

Peligros de volverse alcohólico

Don Rodolfo tendría como setenta y cinco años de edad y más de cincuenta de casado, con su esposa de entonces y de siempre, doña Esmeralda.

La voz que clama en el autobús

Eran las 6:00 de la mañana cuando de pronto un hombre vestido en harapos, en la parada de buses de la rotonda El Güegüense.

Solo soy un epitafio

No es aquí, espérate voy a preguntar, entonces Juana preguntó a una mujer que pasaba ¿dónde vive doña Lolita? Allá, le señaló la mujer transeúnte. Doña Juana con su esposo se enrumbaron donde había señalado la transeúnte sibilina.

La banca de Robinson

La intención era buena. Rescatar los parques para que de nuevo fueran sitios seguros, donde jugaran los niños, pasearan los novios y se distrajeran los ancianos.

Atención al suscriptor