Carlos Rodríguez. 16 años. Baterista. Ocupación: Carlos estudia primer año de ingeniería en sistemas en la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit), y es el nuevo integrante de la banda Q69K. Pasatiempos: Tocar la batería y la guitarra, pasar con sus amigos y vecinos, producir música y ensayar. Ver en la versión impresa las […]
Carlos
Carlos Fuentes, amigo de Nicaragua
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Noguera renuncia a cargo de tesorero del PLC
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Carlos, el genio
“Si Carlos Martínez Rivas es un poeta maldito, ustedes lo dirán, yo no me atrevo a afirmarlo. Para mí, el mal en la obra de Carlos se denuncia como subvertor del bien: Dios hizo el pan/El Diablo su precio”, dice Anastasio Lovo, con motivo de su libro:
Madre afirma que su hijo cumplía órdenes
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Peña regresa a los Rays
El dominicano Carlos Peña se mostró entusiasmado el martes de volver a los Rays de Tampa Bay para aumentar las esperanzas de una nueva campaña en playoffs.
Ticos tapan lo evidente
Ticos tapan lo evidente LA PRENSA fue a una inspección del Río San Juan con la Corte Centro Americana de Justicia
¿Qué pasa J.C.?
Antes que el big leaguer Wilton López entre en acción la próxima semana, el pelotero nicaragüense de mayor jerarquía en la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional es el lanzador Juan Carlos Ramírez, quien viene de una temporada completa en la categoría Doble A, además de tirar en el spring training de las Grandes Ligas con los Filis de Filadelfia.
Salta al profesionalismo
Con un título centroamericano y una medalla de bronce en los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez, el púgil porteño Carlos Sequeira siente que es tiempo de probar suerte en el boxeo rentado.
Carlos o el sueño americano
Cuando yo era niño se hablaba en mi familia de un lejano tío que, una mañana soleada, dijo a su mujer que iba un momento a la Plaza de Armas de Arequipa a comprar el periódico. No volvió nunca más y sólo muchos años más tarde se supo que había muerto en París. Cuando yo preguntaba a qué se había fugado ese tío a París, la abuelita Carmen y la Mamaé me respondían al unísono: “A qué iba a ser, ¡a corromperse!” Entre los miles de proyectos que se me han pasado por la cabeza figuró alguna vez el de tratar de averiguar la singular aventura de ese pariente prófugo y relatarla en un libro.