Pequeñas grandes bailarinas

Hace cuatro años Raminribel y Ramileth Morales no tenían idea del talento que poseían para enamorar a un público por medio de los delicados pasos del ballet.

El corre-corre mientras inicia la función

Empiezan a salir los primeros rayos del Sol, en la ciudad de Diriamba, detrás del imponente reloj, testigo mudo de la algarabía cultural de esta pintoresca ciudad. Los bailarines del Ballet Folklórico Nicaragüense están en los preparativos para engalanar con su arte el Teatro Nacional Rubén Darío. Muy temprano sus bailarines suben al autobús que los traerá a la capital, junto a los más de 16 baules donde vienen los coloridos y elegantes trajes con los que salen a escena.

Gustavo Leytón: “Aquí estoy y no me las doy”

Gustavo Leytón tiene 47 años y un rostro nada atractivo, tal como él mismo lo acepta. Por eso, cuando está en escenario se hace acompañar de tres bailarinas que dan mucho de qué hablar por su revelador vestuario y sensuales coreografías. “Estoy cansada y tengo pereza”, le dice una de las bailarinas a otra. “Ayer tuvimos show y terminamos a las dos de la mañana”, cuenta Leytón, a quien las muchachas le llaman “jefe”.

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