Salió de su casa un 28 de julio de 1992 y jamás volvió. Sus asesinos lograron librarse de culpa por ocho años hasta que en el 2000 descubrieron sus huesos en un sumidero y el caso fue reabierto
Salió de su casa un 28 de julio de 1992 y jamás volvió. Sus asesinos lograron librarse de culpa por ocho años hasta que en el 2000 descubrieron sus huesos en un sumidero y el caso fue reabierto
Agobiado por la insuficiencia renal crónica, José María Campos dedica su vida, entre una hemodiálisis y otra, a contarle cuentos a niños enfermos.