Es muy recomendable —consejo para las nuevas generaciones amantes de la música académica creada por nicaragüenses—, leer lo que aparenta ser una sinopsis con tácita sugestión para el apunte, pero que en el fondo actuando con perseverancia en las 162 páginas, escudriñándolas con lupa enamorada, es el fruto de una investigación exhaustiva sobre la obra de tres clásicos de la música nicaragüense: Luis Abraham Delgadillo, Carlos Ramírez Velásquez y Alejandro Vega Matus, esculpidos en el quinto breviario de investigaciones de la música nicaragüense, dedicado al grupo de cámara Kinteto, del cual es viviente columna el maestro Donald Chamorro, tanto en las formas virtuosas de la interpretación como en la no menos y más trascendente para la posteridad del afán didáctico de forjar valores desde el púlpito de la ilustración.