Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
El único mensaje del discurso de hace dos noches era ese: proyectar la dinastía, que es como meter el dedo en la herida de Nicaragua, ¡y removerla!
Llevar una mascarilla, usar guantes para tocar los artículos expuestos en el supermercado, desinfectar bolsas y empaques cuando regresamos a casa, y desinfectar, además, la superficie donde los colocamos para desinfectarlos.
Por muy divertido que parezca, el Ministerio de la Mentira no es una comedia. Hay muchas vidas en juego. Se parece más, si quieren, a esas películas de terror que tienen payasos como protagonistas.
Destacaba entonces, una cualidad sociopolítica de la Isla: de acuerdo con los récord policiales, era el lugar del país que tenía la menor tasa de delincuencia y asesinatos. El último asesinato registrado entonces había ocurrido en 1957 por un pleito de vecinos.
Imagino que la autora debe haber tenido referencia de una pandemia que obligó a una cuarentena general que evitara el contagio de la misma, igual que ahora con el coronavirus que tiene en cuarentena a miles de personas en el mundo y otros han optado por quedarse en casa y seguir las instrucciones de los organismos mundiales especializados.
Por el afán de salvar vidas naciones y corporaciones, colectividades e individuos, combinan recursos y toman medidas heroicas: cuarentenas prolongadas, endeudamientos astronómicos y riesgos personales conmovedores en el personal de salud.
Pese a la pausa que se ha establecido a nivel mundial por la atención que demanda el coronavirus, no hay en la comunidad internacional, ni internamente en Nicaragua, ni por asomo, sectores que vuelvan a extender a Ortega su complacencia.
El sacrificio del pueblo de Nicaragua no será en vano. Estamos determinados a acabar con una dictadura rechazada por la mayoría de la población y sin credibilidad internacional
Daniel Ortega no estimula la mortandad para salvar la economía como muchos piensan. Está viendo el Covid-19 como una oportunidad para mantenerse en el poder. Muera quien muera.
Los que tuvieron que emigrar e ir a trabajar en barcos de crucero fuera de Nicaragua; los que enviaron remesas para mantener a sus familias y a la economía y ahorraron lo suficiente como para comprar su boleto de regreso de las Islas Caimán son injustamente expatriados