Saber vivir con el riesgo
Prevenir es mejor que lamentar. Enseñar a niños, jóvenes, adultos, ancianos sobre cómo actuar en caso de un desastre resulta indispensable en un país como Nicaragua, vulnerable ante todas las amenazas posibles: terremotos, huracanes, inundaciones, sequías, erupciones volcánicas, deslizamientos, etc.