El “talcazo” convirtió al sistema judicial nicaragüense en el hazmerreír nacional. Miren si no es un chiste: una patrulla de Policía detiene a un tipo que, uno, se da a la fuga en moto; dos, se le encuentra en su mochila una pesa, cinco proyectiles y un paquete con 1,569.12 gramos de polvo blanco; y tres, el polvo resultó cocaína según la prueba de campo que se le hizo conforme el procedimiento establecido. Hasta ahí todo parecía sencillo: Policía, Fiscalía y juez creían estar en un caso típico de “dealer”. Paquete pequeño de coca, pesa, moto, y proyectiles “pa que me libre de todo mal”. ¿Qué otra cosa puede ser? Pues ahí es que aparece el sistema judicial diciéndonos que “cocha arriba, concha abajo y tortuga en medio”, no es tortuga, es liebre. Que no es coca, es talco. Es el chiste de la semana. Si van a seguir así, en vez de togas y corbatas, por favor que los jueces, peritos y fiscales usen trajes flojos, zapatones y pelota roja en la nariz para que vistan en correspondencia con la seriedad de su trabajo.