«Cuando mi ginecóloga me dijo que tenía cáncer de mama pensé que se había confundido. Me sentía sana y ella me decía que no, que estaba enferma»
La historia de Kicki, como la llaman sus amigos, no es diferente al de otras muchas pacientes de cáncer: un pequeño bulto descubierto en una revisión o en casa, que acaba siendo cáncer.