Mi crónica, sobre los apoteósicos funerales de Darío hace 103 años, escrita por Juan Ramón Avilés
«He asistido a los funerales de Rubén Darío. Traigo saturada el alma de eternidad. Tanta magnificencia, tanta campana resonante, tanto luto y tanta gloria, perturban mi cerebro» dice Avilés al inicio de su escrito publicado en El Comercio