Los Cerveceros son los campeones del beisbol de las Grandes Ligas. LA PRENSA/AFP

El equipo invencible: Cerveceros hacen historia con su primer título de Serie Mundial

El equipo más dominante del beisbol ha llegado a la cima del juego después de 58 años de intensa búsqueda

El equipo del mercado más pequeño de MLB. El equipo que tantas veces fue lo suficientemente bueno para competir, pero terminó cayendo ante rivales de mayor poderío. El equipo que ha visto desfilar a sus estrellas mediante múltiples cambios, siempre perfeccionando, renovando y reforzando su roster con talento adquirido de manera astuta. El equipo que le dio una oportunidad a un dirigente de más de 60 años, cuya única experiencia al mando en Grandes Ligas había sido como interino, y lo vio construir una cultura de cariño y risas.

Ese es el equipo que ganó la Serie Mundial del 2026. Y estos Cerveceros, que acaban de conquistar el primer título en la historia de la franquicia y le dieron a Milwaukee su primer campeón de béisbol desde los Bravos de 1957, fueron un verdadero equipo en todo el sentido de la palabra.

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Nadie daba a los Cerveceros de Milwaukee como favoritos antes de la temporada y casi nadie apostaba por ellos en octubre, porque parecía que siempre había equipos con más estrellas interponiéndose en su camino hacia la gloria.

Pero este año fue diferente. Esta vez, nada pudo detener a unos Cerveceros que se impusieron 4-1 sobre los Rays de Tampa Bay en el Juego 5 del Clásico de Otoño, la noche de este miércoles en el Tropicana Field, de la misma manera en que ganaron tantos otros encuentros: superando a su rival con disciplina y una precisión letal, encontrando huecos, espacios y debilidades para aprovecharlos una y otra vez.

Misiorowski se lució

Respaldados por 5.2 innings en blanco de su joven estrella Jacob Misiorowski, favorito para ganar el Premio Cy Young, y su habitual ofensiva basada en ataques oportunos, los Cerveceros tomaron ventaja temprano y nunca miraron atrás. Así dejaron atrás de manera contundente la pesadilla del Juego 4, cuando una derrota en el 12do inning frustró la celebración con champaña que parecía destinada a producirse en la madrugada de ese día. Al final, aquel doloroso tropiezo quedó reducido a una simple nota al pie de su gloriosa historia de octubre.

Aunque los Cerveceros se quedaron a las puertas de convertirse en el primer equipo de MLB en barrer tanto una Serie de Campeonato como una Serie Mundial, ambas al mejor de siete juegos, su particular estilo de béisbol fue un verdadero espectáculo. La tenacidad colectiva de este equipo resultó imposible de superar.

Ni para unos Padres que llegaban encendidos a la Serie Divisional de la Liga Nacional.

Ni para unos Dodgers que venían de conquistar dos títulos consecutivos.

Y tampoco para unos Rays que habían dominado la Liga Americana.

El carismático y espontáneo dirigente de Milwaukee, Pat Murphy, quizás recibió una llamada de su ídolo Bruce Springsteen antes de la Serie Mundial, pero fue su equipo el que demostró quién mandaba realmente.

El Juego 5 fue un reflejo de todo lo ocurrido durante el mes.

Jugando por ellos mismos, por la memoria del legendario Bob Uecker y por una ciudad y una región tan sedientas de un campeonato de Serie Mundial que decenas de miles de aficionados viajaron hasta el Tropicana Field, los Cerveceros mostraron una actitud desafiante durante toda la noche.

Cerveceros encuentran el hueco

Drew Rasmussen abrió por los Rays con poco descanso, aunque, después del maratónico Juego 4, técnicamente todos estaban en la misma situación. El derecho lanzó cuatro innings para Tampa Bay y estuvo más efectivo que en su presentación del Juego 2.

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Sin embargo, como suele sucederles a los lanzadores que enfrentan a estos Cerveceros, Rasmussen terminó siendo víctima de un par de batazos bien colocados que quedaron fuera del alcance de los defensores de los Rays en el segundo episodio.

Brice Turang conectó una línea a la derecha del campocorto Austin Wells que picó y se internó en el espacio entre los jardines izquierdo y central para convertirse en un doble, el primer extrabase que Rasmussen permitió con su cambio de velocidad en todo el año. Después de que Sal Frelick llegara a base tras recibir un pelotazo, Cooper Pratt disparó un sencillo que pasó apenas por encima del guante extendido del segunda base Ben Williamson, permitiendo que Turang anotara desde la intermedia.

Pratt fue demasiado agresivo en las bases y terminó siendo puesto out en un corre-corre entre primera y segunda. Sin embargo, una noche después de quedarse cerca de conectar el batazo que habría asegurado el campeonato en el Juego 4, volvió a provocar los cánticos de «¡Cooooop!» de una multitud repleta de aficionados de Wisconsin, mientras Milwaukee tomaba ventaja de 1-0.

Defensiva de alto nivel

Jake Bauers, Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, hizo su parte a la defensiva para preservar aquella temprana ventaja.

En el tercer capítulo, se lanzó de cabeza para atrapar un fuerte rodado de Ryan Vilade y luego se tiró hacia la almohadilla para conseguir el out. Y cuando los Rays amenazaron con corredores en segunda y tercera y dos outs en el cuarto, Bauers volvió a salvar el inning. David Hamilton fildeó en tercera un rodado de Williamson, pero su tiro a primera fue demasiado alto. Bauers logró estirarse de manera extraordinaria para atrapar la pelota mientras mantenía la punta de un pie sobre la base y concretaba el último out.

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Jugadas como esas devolvieron a esta Serie Mundial la sensación que había predominado antes de la sorprendente secuencia del 12do inning que revivió a los Rays en el Juego 4. Durante buena parte del Clásico de Otoño, Tampa Bay parecía estar constantemente al borde del abismo, esperando que los Cerveceros terminaran de darle el empujón definitivo.

En el Juego 5, ese momento llegó en los innings intermedios. En el quinto, con Kevin Kelly en la lomita en reemplazo de Rasmussen, Pratt conectó un sencillo para sumar su sexto hit en igual número de turnos al bate, estableciendo un récord para un novato en la Serie Mundial. Luego avanzó hasta tercera con un fuerte sencillo de Garrett Mitchell al jardín izquierdo, preparando el escenario para que Hamilton impulsara otra carrera con un batazo por el lado derecho del cuadro que, así es, también terminó en sencillo y puso la pizarra 2-0.

Sellaron la victoria

Los Cerveceros ampliaron su ventaja en el sexto episodio. Su capitán, Christian Yelich, abrió la entrada tras recibir un pelotazo de Garrett Cleavinger. Luego, William Contreras conectó un elevado profundo que levantó tierra al caer en la zona de seguridad del jardín izquierdo y llegó rápidamente a segunda con un doble productor. En ese momento, podía sentirse cómo los Rays comenzaban a ceder ante la presión implacable de Milwaukee.

El ataque continuó cuando Turang pegó un sencillo y se robó la segunda base para colocar a dos corredores en posición de anotar. Aunque la racha de hits de Pratt llegó a su fin, el novato volvió a producir una carrera, esta vez con un elevado de sacrificio al jardín izquierdo que estableció una imponente ventaja de 4-0.

Aunque Misiorowski volvió a carecer de su habitual dominio ponchador y, como ocurrió repetidamente durante su extraordinaria temporada, necesitó bastante ayuda del personal de mantenimiento del terreno para reparar la inusual zona donde aterrizaba su pie, producto de una extensión de siete pies y medio en su mecánica de lanzamiento, su actuación fue más que suficiente.

El derecho permitió apenas dos hits y otorgó un boleto, además de recetar dos ponches. La única nota negativa para los Cerveceros fue ver a Misiorowski abandonar el encuentro con dos outs en el sexto episodio debido a un calambre en la pantorrilla derecha.

Al fin llegó la celebración

Pero el as de 24 años ya había cumplido con su misión. Y, salvo por la carrera que finalmente consiguieron los Rays ante Trevor Megill con dos outs en el noveno, el bullpen de Milwaukee, que había dominado durante buena parte de octubre, se encargó del resto.

En los últimos años, los Cerveceros, bajo la dirección del presidente de operaciones de béisbol Matt Arnold y una gerencia que combina magistralmente el análisis avanzado de datos con el tradicional trabajo de los escuchas, se han despedido de jugadores importantes y consagrados como Josh Hader, Corbin Burnes, Willy Adames y Freddy Peralta.

Todo ello mientras buscaban, mediante cambios y el desarrollo de talento, construir el equipo que finalmente pudiera conquistar el tan anhelado campeonato.

Y ese equipo finalmente llegó, 56 años después de que la franquicia se mudara desde Seattle, donde era conocida como los Pilots, y 44 años después de que los famosos «Harvey’s Wallbangers» se quedaran cortos ante los Cardenales en el Juego 7 de la Serie Mundial.

Estos Cerveceros terminaron octubre con marca de 11-2, completando una marcha metódica e implacable hacia su victoria número 114 del año.

Y una victoria que desató una celebración que llevaba décadas gestándose en Milwaukee.

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