“Grande es el placer que experimento al ver de cuando en cuando a mi antiguo padre; por esto me guardo muy bien de reñir con él. ¡Tan gran señor habla tan bondadosamente con el diablo!” (Dicho por Mefistófeles en Fausto, de Goethe).
“¡La alabanza a Alah, amo del Universo! ¡Y la plegaria y la paz para el príncipe de los enviados, nuestro señor y soberano Mohamed! Y, para todos los tuyos, la plegaria y la paz siempre unidas esencialmente hasta el día de la recompensa”. (En la introducción a Las mil y una noches).
“Que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos, a fin de que el hombre aprenda de los sucesos que ocurren a otros que no son él. Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados y lo que a él le ocurra, y se reprimirá”. (Ídem).
Y no hemos aprendido de esa sabiduría persa antigua, ni ellos tampoco. Según la mitología hebrea, conocida hoy como judía, Yahvé nos creó varón y hembra a su imagen y semejanza. Yahvé por tanto transcendió el género humano, conteniendo en sí mismo los principios del hombre y la mujer según la cábala (misticismo rabínico) y el Talmud (las enseñanzas); y no solo, según la Torá —el Pentateuco— y el Talmud, Yahvé no creó diablo alguno como un enemigo, sería un verdadero absurdo, una contradicción insalvable. Satanás (al-satán en la traducción árabe) es solo un fiscal, un acusador celestial que cumplía órdenes divinas para poner a prueba al ser humano. Sadomasoquismo se llama hoy en día en conformidad con ciertas escuelas del sicoanálisis. (Libro de Job).
Los dioses y diosas de la antigüedad se divertían con su creación, jugaban con ella, con nosotros los simples mortales, pero también eran unos grandes lujuriosos. No solo se apareaban entre sí, sino que con mortales, dando así vida a semidioses protegidos por el progenitor divino. Relación natural entre padres o madres y sus descendientes. No existía en aquel entonces el libre albedrío teológico, solo primaba la voluntad de los dioses, como hoy en Nicaragua. No hay cambio, no hay evolución (si Dios quiere). “Una vez que la libertad ha iluminado el corazón del hombre, los dioses no tienen poder sobre él”. (J.P. Sartre). Rosario es la acusadora en Nicaragua que cree tener un mandato divino. Acusa de traidores a su causa a los que no concuerdan con ella, la de la dinastía Murillo-Ortega; el Netanyahu de Israel acusa a sus contrarios de antisemitismo, por lo que hay similitudes.
Alá hizo algo similar sobre la creación como el Yahvé rabínico de mil años antes, pero a la mujer la supeditó enteramente al hombre, quizás por aquello de una costilla, igual que en el mito hebreo del primer relato en el Génesis, lo que es conforme con la antigua y aún actual costumbre social y cultural de por allá. De hecho los judíos ultraortodoxos en Israel, algo así como el 13 por ciento de la población total de hoy, siguen la literalidad de la Torá y de las enseñanzas del Talmud, pero no creen en el sionismo, en el Estado de Israel, porque siguen esperando al mesías que gobernará sobre todas las naciones (busquen). Esto es muy loco, pero los ultras se reproducen como animalitos porque esa es la voluntad de su Yahvé, y dentro de ciertos años serán más que los de otras sectas judías que pretenden la destrucción y desaparición de los palestinos para apropiarse de sus territorios. Esos son los sionistas, los del régimen actual de Tel Aviv, los del Gran Israel, los fanáticos de una promesa ilusoria terrenal, la de un Estado de Israel proclamado unilateral y artificialmente en 1948 después de los tiempos de Moisés, y de la dispersión definitiva de los judíos por los romanos en el siglo I d.C., Estado reconocido de manera inmediata por los Estados Unidos. ¿Por qué? Por el lobby judío de los banqueros en Inglaterra y los Estados Unidos (siga buscando).
Ahora se viene a saber que la inteligencia egipcia advirtió a Netanyahu de movimientos sospechosos en Gaza previos al 7 octubre, 2023, de lo que hizo caso omiso. ¿Por qué no hubo alertas de seguridad a los israelitas cercanos a la frontera? Intuyo que para que las fuerzas militares de Israel fueran después con todo contra Hamás, los inicialmente financiados por Israel para dividir a los palestinos de Gaza contra la Cisjordania de Al Fatah (la OLP de Yasser Arafat). ¿O usted no lo sabía? Yo tampoco, ahora sí. Los sionistas hacen y dicen cualquier cosa por su Gran Israel, son fanáticos, como los contrarios, los del islam político. El Alá es de unos y el Yahvé es de otros. Cuentos de nunca acabar por ser guerras entre dioses y sus profetas desde tiempo atrás, incluso antes de Yahvé y de Alá, el inventado por Mahoma por un lado y el inventado por Moisés por otro en regiones colindantes. Resultado, guerra permanente entre León y Granada, liberales y conservadores, hasta William Walker y un tanto después; y quizás entre Donald Trump y el mundo. ¿Otro profeta? El lejano oriente con China a la cabeza nos está devorando económicamente, y no ha tenido ni tiene ni dioses ni profetas.
El 27 de este mes de octubre 2026 habrá elecciones parlamentarias en Israel y según encuestas locales, la coalición de Netanyahu permanecerá en el poder con el respaldo explícito de Donald Trump, al que el Mossad tiene agarrado, según los que saben, porque le tienen un archivo con fotografías y videos en orgías organizadas por Epstein, el convenientemente suicidado en la cárcel antes de declarar. Los archivos Epstein les llaman, y los de la élite económica y política de los Estados Unidos qué dicen, yo no fui, y siguen enriqueciéndose como si nada.
Y dos días antes, el 25 de este octubre, se realizará la segunda vuelta en Brasil entre Lula y Bolsonaro, igual Trump manifestándose abiertamente a favor de Bolsonaro porque quiere toda la región para sí, lo que no gusta, al menos no al suscrito. William Walker es un asunto del pasado, pero igual lo son Daniel y Rosario; y el 3 de noviembre elecciones en los Estados Unidos.
Los copresidentes de Nicaragua están tan hundidos en el barro (eufemismo) que Colombia puede ahora decir que va a limitar por decreto su mar territorial frente a Nicaragua, desconociendo la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de un tiempo atrás. Si los copresidentes, vudú ella y el otro por Zoilamérica, deciden contrastarse con Colombia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estarían fuera de lugar, nadie los quiere.
“Que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos, a fin de que el hombre aprenda en los sucesos que ocurren a otros que no son él. Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados y lo que a él le ocurra, y se reprimirá”. Daniel y Rosario no lo pueden entender, ni que se vayan a otro plano de vida.
Otra similitud: los responsables, los culpables de todo, son los otros, como dice Putin igual que Daniel Ortega.
P.D.: Este cuento fue terminado de escribir el 22 de octubre del 2026 a las 2:05 p.m. hora del suscrito. Me atrevo porque me da la gana. Aquí va.
El autor es doctor en Derecho.