La enfermedad del papa y las oraciones de los católicos

El papa de la Iglesia católica es una persona poderosa en el mundo, tanto que todos sus movimientos —y sus ausencias— son temas de interés público registrados minuciosamente por los medios de comunicación.

Pero el poder del papa no es político, económico y militar, como el de los líderes de las grandes potencias mundiales. Por ejemplo, el del presidente de Estados Unidos (EE. UU.) de Norteamérica, Donald Trump. El papa tiene más poder que cualquier otro gobernante del mundo, pero su fuerza es espiritual, religiosa, moral y diplomática.

De allí que ha sido causa de gran preocupación mundial la noticia de que el papa León XIV fue intervenido quirúrgicamente para extirparle un cáncer pulmonar. Operación de la que, según las informaciones oficiales del Vaticano, el papa se recupera de manera rápida y satisfactoria. Lo que ha ocurrido según el papa gracias a la oración.

En estas circunstancias, los periodistas y medios de información se han interesado ante todo en saber quién gobierna en el Vaticano mientras el papa tiene que cesar sus funciones al ser intervenido quirúrgicamente y durante su inmediata recuperación. Como curiosidad informativa eso es muy interesante, sin duda, pero no es lo que importa a los católicos.

En el mundo hay aproximadamente unos 1,500 millones de católicos, según el Anuario Pontificio 2026. Y en el caso de Nicaragua se estima que por lo menos tres millones de personas profesan la fe católica. Aunque según los registros de la Iglesia son muchas más las personas bautizadas en la fe católica, entre practicantes y pasivas.

En cualquier caso, para los católicos lo más importante ha sido ponerse en oración por la pronta recuperación de la salud del papa León XIV.

Para los creyentes, la oración tiene un gran poder espiritual que reside en la conexión directa que cada persona establece con Dios, con la fe de que escucha e interviene, que actúa y transforma las circunstancias de quienes lo buscan con auténtica fe.

No es cuestión de magia, como pueden suponer los no creyentes. De acuerdo con la fe, la oración es un efectivo canal divino de comunicación de la persona con Dios. La oración fortalece el espíritu de los creyentes frente a la debilidad humana, y les permite sostener batallas espirituales victoriosas de manera personal o comunitaria.

La clave consiste en tener fe y perseverar. Orar con la convicción de que Dios responde con bondad cuando se sabe llegar a Él.

“Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes”, se cita al profeta Jeremías en el Antiguo Testamento. Y en el Evangelio de Mateo este enseña a los cristianos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen a la puerta y les abrirán. Porque el que pide, recibe, el que busca halla y al que llame a una puerta le abrirán”.

Un día después de la delicada pero exitosa operación pulmonar a la que fue sometido, el papa León XIV agradeció a todas las personas, católicas o no, que han orado por su salud. “Oren por mí que yo oro por ustedes”, expresó con absoluta convicción el sumo pontífice de la Iglesia católica y apostólica universal.

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