Ahí vienen Los Lilas

Ahí vienen otra vez y otra vez y otra vez. Andan rondando esperando su momento, su oportunidad. Oportunismo se llama, no arriesgan nada, se proclaman como una fuerza política y después cobran u obtienen cargos en el Estado. Esos son Los Lilas, o de cualquier otro color pretendiendo ser democráticos cuando realmente no lo son. Son lo mismo de lo mismo.

Nombres no se dicen, ellos saben bien quiénes son. Fueron cinco que decían representar al Partido Conservador y se plegaron a la campaña electoral de Enrique Bolaños en el 2001, el del Partido Liberal Constitucionalista, el del otro partido político. El Partido Conservador fue y sigue siendo un partido minúsculo, inexistente, con el 1.41 por ciento de aquellos votos. Pero Los Lilas fueron premiados individualmente, y está bien, ese es el juego político en Nicaragua, el del dinero. ¿A quién le importa? Y una vez ahí no quieren soltar. Continuismo se llama. ¿Dónde está ahora el Partido Conservador? Alguno que otro quiere resucitarlo porque está muerto ¿no es así? Y no habrá un Lázaro a no ser que se vuelva a inventar. Ahora todos los otros son liberales.

El negocio de la política es lo que quieren los que ya están y los que aún no, o al menos una cierta cantidad de ellos. ¿Salvarnos de nosotros mismos? Sería un milagro de no sé qué deidad. Me daría igual. Tiempo atrás las guerras por territorio, esclavos, tributos, las rutas comerciales, el peaje, el acceso al agua, a los ríos navegables y a los océanos, es decir al poder y la riqueza, ha sido voluntad de las deidades. Así se mataban los dioses entre sí, hasta que quedaba uno. ¿Quién es el profeta en Ormuz? ¿Cuál llegó primero? “Al controlar la salida del golfo Pérsico al océano Índico, el estrecho de Ormuz ha sido testigo de numerosos conflictos entre los imperios que se han disputado el control de las rutas comerciales”. (Tomado del National Geographic). Y hoy se disputa el control por el paso de buques con hidrocarburos desde las monarquías petroleras creadas por ingleses y franceses como botín después de la derrota del Imperio otomano, y después por los Estados Unidos, igual como buitre. Más de lo mismo ahora contra Mahoma y sectas derivadas, como las cristianas de entonces y de ahora.

Según la Convención sobre el Derecho del Mar, derivado del derecho consuetudinario —la costumbre reconocida internacionalmente por siglos de navegación y la piratería—, el estrecho de Ormuz es internacional, es decir con derecho de paso inocente de cualquier buque de cualquier nación. ¿Y si en guerra? Los Estados ribereños, Irán y Omán, tienen todo el derecho de regular el paso por sus aguas territoriales. Pero a Donald Trump no le interesa el derecho internacional, como a Daniel Ortega. Donald y Daniel son gemelos siameses.

Rosario aquí no cuenta. No creo que comprenda que atrincherarse en sí misma frente al mundo no garantiza la sucesión dinástica. No tiene quién la ampare. Cada nación de este mundo está en lo suyo, y la familia Murillo-Ortega no significa nada en absoluto, quizás solo para el comercio según el SICA/SIECA, que tantas décadas ha costado estructurar. Rusia no se va a confrontar, ya tiene más que suficiente con sus avances en Europa. China menos, solo quiere negocios, y Trump está negociando con Putin porque qué le importa la vida de otros. ¿O usted no se ha dado cuenta? Trump pretende el debilitamiento de Europa para dominarla, y Putin va a dejar a los Brics como tontos porque Putin y Trump ya están negociando los recursos energéticos en Siberia y sobre la Ucrania que quede; y Trump ya negoció con Putin levantarle sanciones a Rusia para que inunde el mercado con diésel y así bajar su precio y contener la inflación. Trump está en el fondo de todas las encuestas en los Estados Unidos, tiene pánico. En menos de un mes son las elecciones de medio término.

En nuestra región siempre ha habido élites políticas y económicas derivadas de los criollos españoles compitiendo entre sí, pero hoy compiten cada una de ellas con los narcos, o se pliegan, para seguir enriqueciéndose. Las guerras civiles del siglo XX no llegaron a nada más que a la corrupción tanto en El Salvador como en Nicaragua. Desconozco si en Guatemala, pero sí me consta la corrupción en Cuba, patrocinadora de la desestabilización y las guerras en la región, hasta que ya no pudieron. Pero siguen de necios esos criollos fidelistas en Cuba, con algún que otro tinte negro, muy poco por cierto, ¿no es así Daniel? Daniel el mestizo, el Cleto Ordóñez. Rosario odia a los criollos e igual a cualquier otro que se le interponga en el camino hacia su trascendencia vudú, la del sincretismo y la magia. Rosario le teme a otras fuerzas de los espíritus y con razón, porque muchos más creen en ellos, en los espíritus bondadosos que desean desalojar del poder a los espíritus malignos; la guerra entre las deidades.

Trump está en serios problemas. El derecho internacional y el orden mundial establecido por los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial están siendo desmantelados por el que se cree el imperator mundi, y no va a cambiar. Así nació y así va a morir, o así lo van a sacar. Está polarizando cada vez más a la sociedad de su país, como Daniel Ortega en el suyo, y ambos, como gemelos siameses que son, elevan la parada cada vez que se les critica porque así son los necios. Creen que negociar es avasallar, eso lo conozco personalmente. Son seres repugnantes que hacen más mal que bien, pero no les importa más que el poder y el dinero, no el ser humano o lo que quede antes de que los agentes IA nos administren.

Daniel no tiene el poder de llamar al Golfo de Fonseca Golfo Ortega, sería un hazmerreír como ya lo es, pero Trump llama al Golfo de México Golfo de América (Estados Unidos), como si hubiese sido él el español que le dio el nombre. Da risa. ¿Y cómo es que tontamente llama al Lago Ontario fronterizo con Canadá? Lago América (de nuevo Estados Unidos). Ahora usted paciente lector interprete al imperator mundi, lo quiere todo y no todos lo quieren a él, incluyéndome.

Explico: “La corrupción nunca ha sido impuesta, y aun así hemos elegido dos veces a un presidente quien de manera exuberante usa su poder para sus propias ganancias políticas y económicas. Su república brilla con el oro de sus ornamentos, sus héroes son plutócratas y sus tarifas mercantilistas son contrarias a los rebeldes que tomaron las armas contra impuestos y tarifas de los abusos del rey Jorge III». (David Ignatius en Foreign Policy, julio 2, 2026).

Sé que más de algún lector entiende. Ese es Trump el necio. ¿Y quién es Daniel? Rosario no cuenta y menos su hijo, el Rico McPato. Ellos están esperando que Putin el asesino, criminal de guerra y genocida gane en Ucrania por conquista. Esos son los Murillo-Ortega. ¿Qué hay de la integridad territorial, la independencia, la autodeterminación y la soberanía de los pueblos? Pues ni los chinos taiwaneses tienen ese derecho porque lo dice Rico McPato. ¿La autodeterminación de los pueblos en Nicaragua? No por supuesto, esta tierra es para los chinos.

¡Ahí vienen Los Lilas! Veremos qué hacen los que no lo son.

El autor es doctor en Derecho.
humcarri.blogspot.com

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