Hablar de represión transnacional es mencionar que los nicaragüenses que ya están en el exilio no pueden regresar al país, no pueden gestionar sus documentos como pasaporte o cédula y se quedan en apatridia de facto. Decir agresión transnacional nos hace pensar en vigilancia, amenazas, atentados y asesinatos cometidos fuera de la tierra de lagos y volcanes.
Y si decimos violaciones a derechos transnacionales hablemos de todas esas acciones que afectan los derechos fundamentales de los y las nicaragüenses fuera del territorio nicaragüense. Por ejemplo, quitarte la nacionalidad, borrarte del sistema escolar, tus notas de la universidad, negarte un título, tu acceso a salud, cuando pagaste las cuotas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), ejercer tu carrera, como los abogados a los que les quitaron licencia y hacían sus “rumbitos” fuera del país.
Qué tal si mencionamos el derecho a un proyecto de vida en la tierra que te vio nacer, que te quiten eso al obligarte al exilio o la relación con tu familia, que se ve alterada por ese desplazamiento forzado. Y los que tienen mascotas saben que no es fácil salir del país con una mochila y dejar a esos amigos de cuatros patas atrás.
LA PRENSA para los primeros años de exilio abordaba muchos de estos temas. Hoy se abordan las agresiones y represiones transnacionales como la decisión de archivar la causa de buscar autores intelectuales en el asesinato de Roberto Samcam en Costa Rica o la decisión similar en el caso del atentado contra Joao Madonado y Nadia Robleto.
Pero ya debemos de ver esto como violaciones a derechos humanos que trascienden fronteras, quizá así Costa Rica que tiene una narrativa de defensa de derechos fundamentales tome acciones más fuertes en este sentido.
Hace poco también la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a diez nicaragüenses que se encontraban en Costa Rica, otra razón para hablar de violaciones a derechos humanos transnacionales más que agresiones y represión transnacional.
También hay que mencionar que estas acciones que violentan derechos humanos se dan en varios países como España u Honduras, donde también se han reportado asesinatos de nicaragüenses exiliados.
La pregunta que surge es: ¿Cómo Daniel Ortega y Rosario Murillo quienes dirigen el país logran llevar estas violaciones a derechos humanos a otros territorios? Irónicamente lo hacen sacando a quienes piensan diferente con un discurso de protección de soberanía, lo que nos lleva a preguntarnos por la soberanía de los países donde se comenten estas acciones. Para resolver esto deberíamos analizar ¿cómo crear una verdadera defensa de derechos humanos que transcienda fronteras?
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.