El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos argumentó que existen dos razones por las que deportó al excarcelado político Jeffrey Isaac Jarquín, mejor conocido como el Nene, a Nicaragua. La cadena de noticias NTN24, obtuvo la versión de la agencia estadounidense en la que atribuyó la expulsión del nicaragüense a antecedentes penales por «agresión y conducir sin licencia».
Jarquín fue deportado el 1 de octubre y a su llegada al territorio nicaragüense, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo volvió a encarcelar. Lo envió nuevamente a las celdas del Sistema Penitenciario Nacional de Tipitapa, conocido como «La Modelo», según confirmó el periodista Miguel Mendoza.
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Entre julio de 2018 y junio de 2019, Jarquín había sido encarcelado por la dictadura por protestar y atrincherarse en la Upoli y la UNAN-Managua, dos universidades públicas en Managua en el contexto del estallido de la crisis sociopolítica.
Exactamente pasó once meses hasta que fue excarcelado y después tuvo que salir al exilio en busca de protección internacional. Migró hacia EE. UU.
Juez habría dictado la orden de expulsión en julio
Jarquín entró a Estados Unidos el 9 de julio de 2021 por Texas. El DHS lo calificó como un «extranjero ilegal».
El connacional, oriundo de Bluefields, fue detenido en Miami, Florida, Estados Unidos, por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) desde febrero de este año y desde entonces permaneció bajo custodia de las autoridades estadounidenses.
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De acuerdo a la información obtenida por NTN24, un juez de inmigración habría dictado la orden de expulsión definitiva del nicaragüense en julio pasado, pero fue hasta el 1 de octubre que ICE la ejecutó.
Jarquín fue deportado a Nicaragua a pesar de que extraoficialmente se conoció que solicitó ser deportado a un tercer país, ante el inminente riesgo de volver a caer en las manos del régimen orteguista.
Excarcelados políticos en riesgo de deportación
La organización Human Rights Watch (HRW) alertó a inicios de octubre que ocho exiliados nicaragüenses, despojados de su nacionalidad, permanecen o estuvieron recientemente bajo custodia de las autoridades migratorias de Estados Unidos, algunos de ellos con solicitudes de asilo pendientes y ante un eventual riesgo de deportación.
De los ocho nicaragüenses identificados por HRW, siete forman parte del grupo de los 222 presos políticos que fueron expulsados de Nicaragua hacia Estados Unidos el 9 de febrero de 2023. Antes de su expulsión, el régimen los declaró «traidores» y los despojó de la nacionalidad nicaragüense.
Estados Unidos les concedió entonces un permiso de permanencia temporal por razones humanitarias durante dos años.