Christian Reyes lució bien ante Republica Dominicana

Christian Reyes lució bien ante Republica Dominicana. LA PRENSA/ AFP

La eliminación de Nicaragua: ¿golpe de realidad o resultado de una mala gestión?

La Selección Nacional de Nicaragua no compitió en su segunda edición de la Liga A de Naciones de la Concacaf

La eliminación de la Liga A de Naciones no fue una sorpresa, fue una confirmación. Cuatro derrotas consecutivas, 14 goles en contra y apenas cuatro a favor desnudaron a una Selección de Nicaragua irreconocible, muy lejos de aquella que había ilusionado con su ascenso y competitividad en los últimos años.

Bajo la dirección de Juan Cruz Real, la Azul y Blanco protagonizó una de sus peores participaciones internacionales recientes. No solo por los resultados, sino por la imagen. Un equipo sin respuestas tácticas, vulnerable en transiciones defensivas, con una presión alta mal ejecutada que dejó carriles abiertos y una salida desde el fondo sin claridad. El mediocampo sin recuperación y dependencia absoluta de un chispazo o algún pelotazo largo que encontrara mal parado al rival.

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El cambio generacional

El punto central es el cambio generacional mal gestionado. Este grupo es muy distinto al que sostuvo el proyecto anterior. La columna vertebral del equipo, Juan Barrera, Josué Quijano, Ariagner Smith, Ariel Arauz o Júnior Arteaga, no está en el plantel actual por diferentes razones. Con su salida se fueron el liderazgo competitivo y la jerarquía en momentos límite. Los reemplazantes llegan, pero el bajo nivel futbolístico de algunos no ayuda a que esa transición se pueda dar ya. Hay juventud, pero sin el colchón de experiencia que permita competir en Liga A. Barrera, Quijano, Smith, Arauz y Arteaga deben volver para recuperar algo del equipo anterior.

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Esa carencia explica también lo más criticado en el entorno: la forma de jugar. Nicaragua intenta ser más directa, menos asociativa que la generación anterior. No es un capricho del cuerpo técnico; es una consecuencia de dos factores. Uno, el material disponible es limitado, faltan interiores de buen pie que sostengan la posesión y extremos con uno contra uno. Y dos, el nivel general del plantel no permite sostener un modelo de juego más elaborado sin sufrir.

Nicaragua volverá a jugar en noviembre, en un duelo decisivo ante Montserrat por un boleto a la ronda preliminar de la Copa Oro. No será un trámite. Será la prueba para entender si esta caída es el costo de renovar o el inicio de un retroceso más profundo.

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