El ahora exembajador de Nicaragua en Bolivia, Elías Chévez. Foto: tomada de Hemeroteca La Razón de Bolivia.

El ahora exembajador de Nicaragua en Bolivia, Elías Chévez. Foto: tomada de Hemeroteca La Razón de Bolivia.

Ortega retira a Elías Chévez como embajador en Bolivia

Ortega y Murillo firmaron salida de Elías Chévez. Bolivia fue copatrocinador de la reunión de cancilleres que evaluaron la situación de Nicaragua

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo dejó “sin efecto” el nombramiento de Elías Chévez Obando como embajador extraordinario y plenipotenciario de la República de Nicaragua ante el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. Cargo que Chévez ocupó por 14 años, desde La Paz, sede del gobierno boliviano.

El Acuerdo Presidencial número 132-2026 está fechado el 1 de octubre, un día antes de la reunión de cancilleres en que Bolivia cuestionó a Ortega y Murillo, pero el país suramericano fue uno de los 14 copatrocinadores que el 19 de agosto decidieron aprobar la reunión trigésima primera de ministros para evaluar la decisión del dictador de eliminar las elecciones en Nicaragua.

La publicación de la orden de dejar sin efecto el nombramiento de Chévez Obando se hizo efectiva hasta este lunes 5 de octubre en el diario oficial La Gaceta.

De diputado sandinista a embajador

De Chévez Obando se sabe que, antes de ocupar el cargo diplomático, fue diputado en la Asamblea Nacional por Managua, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de 1984 a 1990. También lo fue de 2002 a 2007. Al inicio de la dictadura, hace 19 años, se desempeñaba como secretario político del partido oficialista y entonces era el coordinador de los Consejos del Poder Ciudadano, según reportes periodísticos de LA PRENSA.

Como embajador, Chévez vio tres cambios de gobierno en Bolivia, marcados por la crisis del Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por Evo Morales. El líder indígena, aliado de Ortega, se encontraba en el poder cuando la ficha diplomática sandinista asumió el puesto de embajador.

Tras la renuncia de Morales en 2019, Chévez se mantuvo mientras asumió como presidenta interina Jeanine Áñez Chávez, opositora. También siguió en el cargo diplomático cuando siguió Luis Arce Catacora (2020–2025) —heredero de Morales y con quien luego se enemistó— y ahora se va cuando está en el poder el centroderechista Rodrigo Paz Pereira.

El ahora exembajador de Nicaragua en Bolivia, Elías Chévez (der.), durante una visita a la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) en julio de 2021. Foto: redes sociales.
El ahora exembajador de Nicaragua en Bolivia, Elías Chévez (der.), durante una visita a la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) en julio de 2021. Foto: redes sociales.

Puede leer: Cancilleres en la OEA urgen al régimen “revocar” reformas constitucionales de 2025 y 2026

La posición firme de Bolivia contra dictadura de Nicaragua

Con el ascenso de Paz al poder, la posición de Bolivia ha sido firme contra la dictadura de Nicaragua. El 2 de octubre, por ejemplo, el canciller Héctor Huanca Gutiérrez pidió que se revirtieran las reformas constitucionales que convirtieron en «copresidenta» a Rosario Murillo en 2025 y también las que eliminaron el 1 de septiembre las elecciones competitivas.

“Consideramos imprescindible que el gobierno de Nicaragua revierta las reformas que vulneraron la separación de poderes, para recuperar el equilibrio institucional y asegurar el retorno al pluralismo político”, expresó el canciller boliviano en un video reproducido durante la reunión de cancilleres en la OEA.

Lea también: Tiempo de Ortega y Murillo se acorta tras reunión de cancilleres en la OEA, según analistas

El canciller boliviano hizo referencia a la reforma constitucional aprobada por la Asamblea Nacional de Nicaragua en primera legislatura el 1 de septiembre. En ella, el régimen elimina la participación de la oposición en elecciones y, entre otros puntos, extiende el período presidencial de seis a siete años y cambia la fecha de la toma presidencial del 10 al 18 de enero.

El canciller de Bolivia, Héctor Huanca Gutiérrez, en un video. Captura de pantalla.
El canciller de Bolivia, Héctor Huanca Gutiérrez, en un video. Captura de pantalla.

Huanca remarcó que “el pueblo de Nicaragua no está solo”, que los pueblos de América “merecemos vivir en paz, libertad y bajo el imperio de la ley”. Remató diciendo que “la posición de Bolivia es clara, la diplomacia multilateral debe actuar con firmeza en la defensa de la democracia”.

¿Más autoaislamiento o nombrará sucesor en cargo?

La decisión de Ortega y Murillo de retirar al embajador en Bolivia se suma a otras del Ejecutivo de Nicaragua. El 10 de septiembre, por ejemplo, decidieron cerrar su embajada en República Dominicana, menos de un mes después de que el Consejo Permanente de la OEA decidió que los cancilleres se reunieran para analizar medidas contra la dictadura nicaragüense.

Aún no se sabe si el dictador nombrara a un sustituto en el cargo o tomara una medida radical como con Dominicana. Pero la lógica de encerrarse frente a los cuestionamientos en el mundo es evidente.»Pienso que el retiro (de Chévez) se inscribe en esta lógica de autoaislarse, volver al país al ostracismo. Es un acto de irresponsabilidad y desprecio al propio pueblo de Nicaragua y a las instituciones del sistema político internacional», explicó un exembajador nicaragüense bajo condición de anonimato.

El desprecio por el PARLACEN

La dictadura también anunció su salida del Parlamento Centroamericano (Parlacen), cuya sede está en Guatemala, otro país vecino que ha cuestionado a la dictadura en la OEA y recibió además a centenares de presos políticos en 2024.

Según la Cancillería de Ortega y Murillo, su salida del Parlacen la decidieron en «ejercicio pleno de su soberanía». En la práctica, el exembajador aseguró que es un desprecio al esfuerzo que nació bajo la firma de los tratados de Esquipulas I y II. Estos acuerdos ayudaron a poner fin a las guerras de los años ochenta que golpeaban a Centroamérica.

Para el exdiplomático también hay una lógica en la dictadura de ahorrarse recursos. Aún así, tanto aislamiento, le resulta ilógico. «Ellos creen que van a concurrir sus grandes aliados Rusia, China… ¿Quién va a acudir al salvamento de Nicaragua? En última instancia quien paga estas decisiones es el pueblo de Nicaragua», reiteró.

El jueves 1 de octubre, la pareja dictatorial rechazó también a la recién nombrada embajadora de EE. UU., Natasha Franceschi. Para el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, esta decisión de Ortega y Murillo demuestra una vez más la falta de disposición a «aceptar un diálogo diplomático profesional».

La OEA aprobó la creación de un Grupo Ministerial que dará seguimiento a la resolución del 2 de octubre, en la que exigen elecciones libres, liberar a los presos políticos, revertir las reformas constitucionales de 2025 y 2026, pero además orientaron un diálogo con el régimen que, en contravía a esta voluntad regional, parece hundirse en su autoaislamiento.

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