Con el corazón roto y los sentimientos encontrados, Melissa López Pastrán celebró el cumpleaños número 4 de su hijo Inmer Antonio Rivas López. El pequeño murió hace tres meses en un accidente de tránsito en Managua. López Pastrán dijo haber cumplido el último anhelo de su hijo: su fiesta de cumpleaños. Hubo piñatas, show de payasos, dulces, regalos y pastel, tal como él lo soñó, aunque esta vez el festejado solo estuvo presente en los recuerdos de quienes lo amaron.
El menor murió tras ser atropellado por un motociclista la tarde del pasado 18 de junio a la altura del kilómetro 11 de la Carretera Vieja a León. Desde entonces, la vida de Melissa quedó suspendida en el tiempo con el único anhelo de celebrarle el cumpleaños. Por esta razón ella regresó a su puesto de trabajo en el parque de Nandaime, Granada, donde comercializa diferentes productos. Fue una fiesta con temática de Paw Patrol, una piñata y un pastel escogidos por él mismo.
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«Tengo sentimientos encontrados. Te soy sincera, nunca pensé llegar a este día. Sé que no iba a ser fácil, porque no ha sido fácil», confesó Melissa en entrevista con LA PRENSA.
Contó que toda la semana fue de preparación. Para Melissa, la fiesta no fue únicamente una celebración, sino también una forma de honrar la memoria de su hijo menor. Aunque la fecha de su cumpleaños es el 3 de octubre, la fiesta fue un día antes. El viernes 2 de octubre compartieron con los niños del kínder donde Inmer Antonio estudiaba.

«Imaginate cómo celebramos un cumpleaños sin mi niño. Faltaban apenas tres meses para que cumpliera 4 años», dice con la voz quebrada.
Le llevaremos sus flores
Sin embargo, más allá de esa fecha, el futuro le resulta incierto. Hasta ahora, la razón para trabajar y continuar avanzando ha sido la fiesta de cumpleaños de su hijo, pero después no sabe qué hará. Dijo que a diario se cuestiona: «¿Qué va a pasar después?» «Yo regresé a trabajar para cumplirle su último deseo a mi niño, su cumpleaños, su piñata, pero después no sé qué vamos a hacer», lamentó.
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Confesó que su esposo Inmer Antonio Rivas aún no ha podido reincorporarse al ciento por ciento a sus labores. Trabajaba en la misma ruta de autobuses donde ocurrió la tragedia y regresar representa una carga emocional difícil de soportar. El único refugio que han encontrado es de familiares, amigos y personas que continúan acompañándolos en el proceso de duelo.
Melissa adelantó que este 3 de octubre acudirían al cementerio para llevar flores a la tumba de su hijo. Aunque aseguró que visitan constantemente el camposanto para cambiar las flores, mientras en la casa elevan un pequeño altar con su fotografía, velas y algunos de los juguetes favoritos de Colochito, a como era conocido el niño.

«Siempre voy a trabajar para él, aunque ya no esté físicamente. Siempre sus flores, siempre sus velitas. Todo sigue siendo para él», manifestó.
Condenan a motorizados
La historia de Inmer conmocionó a gran parte del país debido a que un mes después del hecho los sospechosos seguían prófugos. Tras su captura, fueron puestos a la orden de la jueza María José Morales Alemán, titular del Juzgado Segundo Local Penal de Managua, quien el pasado 27 de agosto los condenó a prisión por el delito de homicidio imprudente.
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Carlos José Cruz, de 21 años y conductor de la moto que arrolló al niño, fue sentenciado a cuatro años de cárcel, tras admitir su responsabilidad en los hechos. En tanto, Samuel Osiel Gutiérrez Arriaza, también de 21 años y quien viajaba como pasajero, recibió una condena de un año y seis meses de prisión.
Después de conocer la sentencia, Melissa reaccionó con profundo dolor al considerar que la condena resulta insuficiente frente a la pérdida de su hijo.