Estados Unidos, el Reino Unido y muchos otros países sufren actualmente una división tóxica. Nuestras sociedades se han fracturado en bandos políticos, sociales y culturales, cada uno convencido de poseer la verdad. Irónicamente, mientras este dogmatismo secular —tan impermeable al debate como lo fueron tradicionalmente las doctrinas religiosas— se ha generalizado, los líderes religiosos han comenzado a ver las diferencias como una oportunidad para construir comunidades más fuertes, en lugar de como amenazas.
Para impulsar ese enfoque, varios académicos y funcionarios públicos destacados han ayudado a crear la Liga de la Reconciliación, una asociación internacional de 13 universidades y centros de enseñanza superior comprometidos con la preparación de la próxima generación de líderes para que interactúen de manera reflexiva y constructiva desde diferentes perspectivas.
Las instituciones fundadoras —African Leadership University, Asian University for Women, Brigham Young University, Fordham University, University of Kentucky, Lafayette College, London School of Economics and Political Science, Morgan State University, University of North Carolina at Chapel Hill, New York University, Pomona College, San Carlos Apache College y la Yale University— tienen historias, tradiciones, misiones y planes de estudio diferentes. Sin embargo, todas están comprometidas tanto con la excelencia académica como con la misión de la Liga.
Cada escuela miembro seleccionará a un grupo de becarios de reconciliación para participar en un programa intensivo durante el verano de 2027. Los 60 becarios adquirirán las habilidades necesarias para debatir incluso los temas más controvertidos con cualquier persona. Se espera que estos «constructores de puentes» entablen amistades y perfeccionen su pensamiento, sin que se les presione para que adopten ninguna postura. Cada verano posterior, grupos similares de líderes talentosos completarán el programa y se unirán a un creciente Cuerpo de Reconciliación que se reunirá virtualmente cada trimestre.
Profesores talentosos han diseñado el “curso fundamental” que todos los becarios tomarán. Utilizará obras literarias como Frankenstein de Mary Shelley y Otelo de Shakespeare para analizar cómo la diferencia se malinterpreta como monstruosidad. También enseñará un proceso de cuatro pasos, extraído del movimiento ecuménico, que ha demostrado ser útil para generar comprensión. El primero es verse a uno mismo con precisión, antes de intentar aprender cómo los demás se ven a sí mismos (en sus términos) y cómo te ven. Con esta nueva comprensión de cómo te ven, el último paso es esforzarse —sin ponerse a la defensiva— por aprender cómo podrías presentar tus creencias (o incluso a ti mismo) de manera diferente y cómo ambos podrían encontrar puntos en común.
Pero eso no es todo. Carol Gilligan, de la Universidad de Nueva York, compartió los frutos de sus décadas de trabajo estudiando el arte de la «escucha radical» en el curso principal. El rabino Irwin Kula, maestro del diálogo ecuménico, aportó los métodos que ha utilizado para facilitar un diálogo productivo entre líderes religiosos. Y Allyson Green, decana emérita de la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York, compartió cómo utilizar las artes escénicas y creativas como herramientas para superar las diferencias.
Además, cada participante cursará una asignatura tradicional impartida por un experto en la materia, con un enfoque que fomenta el diálogo entre diferentes culturas. El exdecano de la Facultad de Derecho de Yale, Harold Hongju Koh, presentará estudios de caso sobre diplomacia. El profesor de la Universidad de Nueva York, Joseph Weiler, analizará el juicio de Jesús desde diversas perspectivas. Marcus Noyes, de la Universidad de Pittsburgh, examinará la química y la genética reflejadas en la elaboración del pan en distintas culturas. Por su parte, David y Denise Holland, de la Universidad de Nueva York, ofrecerán reflexiones sobre nuestro clima y civilización, basándose en su investigación sobre el aumento del nivel del mar en Groenlandia.
A mitad del programa académico, los becarios participarán en retiros de diez días diseñados para fortalecer sus lazos en un proyecto común. Algunos descenderán 480 kilómetros en balsa por el Gran Cañón; otros se integrarán con la Nación Apache en Arizona. Posteriormente, se reunirán nuevamente para continuar sus estudios, reflexionar sobre sus experiencias y diseñar proyectos para implementar lo aprendido en sus propias comunidades. En enero siguiente, se reunirán durante una semana para revisar sus logros y fracasos, perfeccionar o redefinir sus proyectos y planificar actividades futuras.
Nuestra experiencia en política y en el ámbito académico ha demostrado que es posible mantener y construir una comunidad sana entre personas de buena voluntad, de diversos orígenes y con diferentes puntos de vista. Las diferencias que nos dividen nunca podrán eliminarse por completo. Pero si nuestros líderes poseen la autoconciencia y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, la comunidad se enriquecerá y mejorará gracias a este esfuerzo.
Existen numerosos ejemplos históricos de superación de estas diferencias. Tras la revuelta de las colonias americanas contra el Imperio Británico hace 250 años, la llegada del marqués de Lafayette inyectó nueva energía y talento a su causa, contribuyendo a su victoria. En Gran Bretaña, Lord North era primer ministro cuando se hizo evidente la derrota de la Corona. Sin embargo, Estados Unidos y el Reino Unido forjaron una “relación especial”. Por ello, los becarios de la Reconciliación se reunirán en el Lafayette College de Pensilvania y en el campus del Wroxton College, antigua residencia de Lord North y que ahora servirá como sede permanente de la Liga.
Pero la generosidad debe ser la base del acercamiento. No muy lejos de Wroxton se encuentra Coventry, que en 1940 sufrió 11 horas de bombardeos alemanes que causaron la muerte de al menos 500 personas y destruyeron 43,000 edificios, incluida su catedral medieval. Casi inmediatamente después, los líderes cívicos y religiosos de la ciudad se comprometieron a buscar la reconciliación, no la venganza. Esa decisión de conservar las ruinas como un recordatorio simbólico de lo que puede salir mal mientras se construye, paralelamente, una nueva catedral que apunta a un futuro mejor, se muestra en este vídeo. Hoy, Coventry es oficialmente una “ciudad de la reconciliación” y celebra un festival anual por la paz.
Estos ejemplos pueden replicarse a una escala mucho mayor. Para ello, se necesitarán más líderes con las habilidades necesarias para superar nuestras divisiones. La Liga de la Reconciliación demostrará que estas habilidades se pueden aprender.
Los autores, Gordon Brown, ex primer ministro del Reino Unido, es embajador de la Organización Mundial de la Salud para la financiación de la salud mundial y autor, entre otros libros, de El futuro empieza con nosotros (Simon & Schuster UK, 2026); John Sexton es presidente emérito de la Universidad de Nueva York y autor de Defendiendo la razón: La universidad en un mundo dogmático. (Yale University Press, 2019).
Copyright: Project Syndicate, 2026.
www.project-syndicate.org