Reynaldo Ruiz y Jose R. Quintanilla, entrevista a los personajes de el programa de el canal 2 Nicaragua News Network «NNN». Managua 8 enero 2007. foto La Prensa / Diana Nivia

Influencers nicaragüenses de la “vieja escuela”: fueron famosos antes de las redes sociales

Sin seguidores, sin algoritmo y sin teléfono inteligente, un puñado de rostros y voces movió donaciones, risas y conversaciones en toda Nicaragua. Eran influyentes cuando los "likes" todavía no existían.

Mucho antes de que la fama se midiera en “likes”, Nicaragua ya tenía a sus personajes influyentes: periodistas, cómicos, altruistas y presentadores eran verdaderas celebridades en la Nicaragua de las décadas del 90 y el 2000.

Algunos siguen activos. Otros cambiaron de país, de oficio o de destino. En sus historias, con luces y contradicciones, está el mapa de lo que hoy hacen con otras herramientas los actuales creadores de contenido.

El “Santa Claus nica”

Tenía por lema “manos que dan, nunca estarán vacías”. Se llama Víctor Manuel Rosales Duarte y le decían, o le dicen aún, “el Santa Claus nica”.

Físicamente estaba lejos del prototipo del Santa Claus tradicional: sin barba blanca ni trineo y sin renos voladores; al contrario: es moreno y sin la contextura panzona del original.

Pero aun así Nicaragua lo bautizó como su Santa Claus porque compartía el mismo objetivo del panzón más popular de la Navidad: llevar juguetes a los niños del país.

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Algunos medios internacionales lo llamaron “el Santa Claus más pobre del mundo”.

Su historia arrancó en el barrio La Fuente, en Managua, donde creció con carencias que nunca olvidó. El 24 de diciembre de 1990 compró tres juguetes y los regaló a niños de la calle.

Aquel gesto se volvió costumbre y, con el tiempo, una labor de todo el año.

Víctor Manuel Rosales Duarte, el Santa Claus nica, personaje popular hace algunos años. LA PRENSA/O.NAVARRETE.
Víctor Manuel Rosales Duarte, el Santa Claus nica, personaje popular de hace algunos años. LA PRENSA/O.NAVARRETE.

Durante años su misión desbordó diciembre y repartió víveres y ropa en comunidades rurales, asilos y zonas del Caribe, golpeadas por huracanes y pobreza crónica.

Consiguió medicinas, sillas de ruedas y colchones para enfermos y personas con discapacidad.

Antes del inicio del año escolar reunía mochilas, cuadernos y uniformes para que ningún niño dejara las aulas por falta de recursos.

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También gestionó materiales de construcción y terrenos para levantar viviendas a familias desalojadas. En los momentos más duros donó féretros y cubrió gastos funerarios de familias pobres, para que nadie fuera enterrado sin dignidad.

Si bien muchas cosas salían de la solidaridad social, él también metía mano a su bolsa: se estacionaba en un punto visible a hacer colecta o visitaba los medios llamando a la solidaridad.

Con el tiempo sumó transmisiones en vivo en redes sociales, pero su verdadera plataforma siempre fue la calle.

Margarita Pasos: Te voy a contar…

Durante años, un sábado por la tarde tenía un espacio destacado en muchos hogares nicaragüenses: primero Margarita, te voy a contar y después Sábado Gigante.

Al frente estaba Margarita Pasos, comunicadora nacida en Medellín, Colombia. Vivió más de una década en Managua, se nacionalizó e hizo suya la cultura local hasta volverse una de las presentadoras más destacadas del país.

El programa brilló durante los años 2000 y comienzos de la década siguiente, primero por aquel otrora respetado Canal 2 y luego por Canal 10.

Combinaba entrevistas con figuras de la política y la sociedad, coberturas de eventos masivos como Miss Nicaragua y un espacio central para la gente destacada de Nicaragua.

Margarita dedicaba segmentos enteros a familias que buscaban derrotar la pobreza mediante estudios; casos de enfermos terminales o niños que necesitaban tratamientos costosos en el extranjero.

Programa de televisión de Margarita Pasos, una de las antiguas influencers nicaragüenses.
Margarita Pasos en su antiguo programa de televisión «Margarita te voy a contar». LA PRENSA/ARCHIVO.

Al llevar esos casos al horario estelar, el programa unía la necesidad con la solidaridad: movilizaba a la empresa privada y al público, y conseguía medicinas o dinero que los afectados no podían costear.

También habló de lo que entonces se susurraba. En el set, psicólogos y especialistas ofrecían orientación gratuita sobre violencia intrafamiliar, adicciones y crisis económicas.

Mucho antes de que la salud mental fuera conversación cotidiana, ella, desde ese espacio sabatino, abordaba el tema.

Tras el cierre del programa se internacionalizó como conferencista motivacional, escritora y especialista en desarrollo humano, vinculada al trabajo del autor Brian Tracy.

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María Lilly, Dino Andino y Lucía Pineda

Durante años, en miles de hogares nicaragüenses, una noticia era cierta si la daba TV Noticias de Canal 2.

En la época de oro de ese noticiero, entre 1995 y 2005, tres nombres se volvieron sinónimo de confianza: María Lilly Delgado, Dino Andino y Lucía Pineda Ubau. Su influencia era la credibilidad.

María Lilly Delgado encarnó el rigor periodístico. Fue directora de noticias de TV Noticias, presentadora, reportera y, al mismo tiempo, corresponsal de Univision en Managua.

Su estilo sobrio y directo, alejado del sensacionalismo, le ganó el respeto de empresarios y ciudadanos por igual.

Además de informar, formó a nuevas generaciones de comunicadores y promovió iniciativas por el acceso ciudadano a la información pública. Su trabajo independiente terminó costándole el país, y hoy ejerce desde el exilio.

María Lilly Delgado, a la derecha, junto a Ericka Ramírez, periodistas reconocidas de Canal 2 en la mejor época de esa canal de televisión. LA PRENSA/ARCHIVO
María Lilly Delgado, a la derecha, junto a Ericka Ramírez, periodistas reconocidas de Canal 2 en la mejor época de esa canal de televisión. LA PRENSA/ARCHIVO

Dino Andino fue la voz de las noticias de la noche. Como conductor y presentador de la edición estelar del noticiero de Canal 2, se volvió parte del referente informativo del país: para muchos, que él diera una noticia equivalía a confirmarla.

Como reportero cubrió protestas, desastres naturales, juicios y escándalos políticos y luego, en otro tiempo, cubrió temas del campo con contenidos agropecuarios de las realidades rurales.

En 2018, en plena crisis sociopolítica, anunció su salida de Canal 2 como una decisión ética ante la cobertura de la represión. Después impulsó proyectos informativos digitales desde fuera del país y desapareció de las pantallas.

Periodista Dino Andino, en su tiempo de reportero y presentador de Canal 2. LA PRENSA/ARCHIVO.
Periodista Dino Andino, en su tiempo de reportero y presentador de Canal 2. LA PRENSA/ARCHIVO.

«La Chilindrina»

Lucía Pineda Ubau representó, por muchos años, el periodismo de calle. Fue reportera, presentadora y editora de noticias de sucesos en Canal 2. Su estilo de entrevistas y cobertura le generó, a la vez, popularidad y cuestionamientos de algunos sectores académicos e intelectuales.

A Lucía se le encajó el apodo “La Chilindrina”, por vestirse en una ocasión con un traje similar al que usaba la actriz mexicana María Antonieta de las Nieves, justo para entrevistar al popular personaje de Chespirito.

Pineda preguntaba sin reverencias a cualquier funcionario y su lugar natural era el sitio de los hechos, las coberturas en vivo y la búsqueda implacable de una respuesta a los personajes más cuestionados de la época.

Salió del Canal 2 y creó, junto a Miguel Mora, el primer canal de noticias de 24 horas y desde ahí continuó aquella labor iniciada en Canal 2.

En 2018 encabezó coberturas en vivo de la crisis. El canal fue allanado y ella pasó cerca de seis meses encarcelada. Su resistencia la convirtió en símbolo internacional de la libertad de prensa, reconocida, entre otros, por el Comité para la Protección de los Periodistas.

Lucia Pineda Ubau, cuando era periodista de Canal 2 y dirigía el programa de sucesos 22-22. LA PRENSA/Orlando Valenzuela
Lucia Pineda Ubau, cuando era periodista de Canal 2 y dirigía el programa de sucesos 22-22. LA PRENSA/Orlando Valenzuela

El Payaso Pipo

En los años ochenta, Roberto Barberena trabajaba con una compañía de títeres cuando, en una fiesta infantil, el payaso contratado nunca llegó.

Alguien tenía que salvar la tarde. Barberena se pintó la cara de blanco y salió al patio. La reacción de los niños fue tan contundente que decidió dedicarse a ello a tiempo completo. El apodo venía de su infancia, y el personaje nació de la improvisación, según narró años después.

No obstante, fue denunciado por plagio por un payaso mayor, apodado Pipo Lechuga, quien lo acusó de haberle “robado” el nombre.

Barberena apostó por profesionalizar un oficio que muchos veían como pasatiempo.

Se capacitó fuera del país, invirtió en vestuario y maquillaje de calidad, compró y modificó un auto para darle fuerza a su empresa y dio a sus *shows* un enfoque pedagógico, centrado en el buen trato a la niñez.

Esa seriedad lo llevó a la televisión abierta, en canales como el 10 y el 4, y a fundar Producciones Zigzag, su empresa de espectáculos infantiles. Empresas lo buscaban para animar eventos, promocionar productos y mercadear marcas.

Roberto Barberena, actor de títeres y payaso profesional, alias Pipo. LA PRENSA/ARCHIVO.
Roberto Barberena, actor de títeres y payaso profesional, alias Pipo. LA PRENSA/ARCHIVO.

En 2010 lanzó Las Aventuras de Pipo Suerte Loca, historietas mensuales sobre la prevención del rapto de menores, la obediencia a los padres y el cuidado del ambiente.

Era contenido educativo con marca personal como estrategia de gestión social empresarial.

Con su propia academia formó a jóvenes en el arte de hacer reír y defendió que un payaso cumple una función social tan digna como cualquier otra profesión.

Esa coherencia le ganó el cariño de varias generaciones que hoy, ya adultas, lo recuerdan en sus cumpleaños.

Reynaldo y JR: los abuelos de la viralidad

Hacia finales de la década de 2000, los «sketches» del dúo formado por Reynaldo Ruiz y José Ramón Quintanilla, alias JR, saltaban de una casa a otra en videos de DVD y de teléfonos a teléfonos compartidos por *bluetooth*.

Sus videos circulaban por colegios, oficinas y paradas de buses después de sus primeros programas INN en Canal 2.

Reynaldo se hizo popular con el personaje Enrique Flores, que imitaba el tono vulgar y prepotente de un diputado liberal que luego se convirtió al sandinismo. Una de sus frases populares era: «¡Sí querés!»

JR fue quien mejor leyó el cambio de época. Empezó en la televisión y una radio locales con programas de comedia y parodias, y dejó personajes cuyas frases entraron al vocabulario juvenil: «¿Cómo me dicen a mí?».

Reynaldo Ruiz y Jose R. Quintanilla, creadores de INN y actores de personajes cómicos en el programa Canal 2, Nicaragua News Network «INN». Imagen del 8 enero de 2007. LA PRENSA/ARCHIVO.

Cuando el público pasó de la pantalla del televisor a la del teléfono, él avanzó con las tecnologías y las nuevas redes sociales.

Esa transición lo convirtió en uno de los primeros creadores nicaragüenses con alcance masivo en YouTube y, después, en un fenómeno con audiencia internacional.

Si bien después tomó decisiones políticas y posturas a favor de la dictadura de Nicaragua, lo contrario del caso de Reynaldo, que se exilió por estar en contra, su trabajo lo ubicó en el primer lugar de los actuales *influencers*.

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