Como sabemos se está celebrando esta sesión en la sede de la ONU en New York, donde asisten 71 jefes de Estado y 45 jefes de Gobierno, según datos emitidos por la portavocía de la Secretaría General. Asisten también 50 ministros de Asuntos Exteriores de países miembros cuyos jefes de Estado o de Gobierno presididos por el secretario general Antonio Guterres, quien finaliza su periodo y se elegirá a su sucesor. En la sede de la ONU se realizarán 166 eventos.
El conflicto de Oriente Medio, la guerra de Ucrania y el temor ante el desarrollo de la inteligencia artificial son algunos de los temas principales en esta 81ª sesión, siendo los temas oficiales objeto de debate: Restaurar la confianza, gestionar la transformación; una Naciones Unidas que rindan para todos. En la agenda figura una reunión de alto nivel sobre las amenazas existenciales del aumento del nivel del mar, otra reunión de alto nivel será sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias, y quizás la más importante de estas reuniones sea la del Día Internacional para la eliminación de las Armas Nucleares.
Entre los asistentes como jefes de Estado han figurado como principales, el presidente de EE. UU., Donald Trump y el líder chino Xi Xinping, que aprovechando su presencia a la Asamblea llegó a la Casa Blanca en visita de Estado, siendo los dos principales asistentes como líderes de los dos países más importantes del mundo.
Trump, como siempre en su turno del uso de la palabra, exhibió su ego y su narcisismo habitual, achacándose terminar con varias guerras y de gozar de una buena economía en su país, cuando la inflación está presente y se ha producido una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de un 0.25 por ciento, que perjudica a los estadounidenses cuando están cerca la elección de todos los miembros de la Cámara de Representantes y un tercio de Senadores de los 100 que componen la alta Cámara.
A esta sesión a mi entender la ONU llegó un poco debilitada y falta de mucha credibilidad, puesto que si se toman decisiones tienen el contrapeso de los países con derecho a veto, siendo estos EE.UU., China, Francia, Reino Unido y Rusia, que con ese derecho pueden detener cualquier decisión que se tome y no conviene a sus intereses o a la de sus aliados. Hasta que eso no se reforme, a mi modesto entender la ONU es un elefante blanco en el escenario mundial. El veto funciona de la siguiente forma: el Consejo de Seguridad tiene 15 miembros, 5 son los permanentes ya mencionados y 10 no permanentes (sin veto) elegidos cada dos años. Para aprobar una resolución sustantiva se necesitan nueve votos, incluido el voto afirmativo (o al menos no negativo) de los 5 permanentes. Un voto negativo de cualquiera de los cinco permanentes bloquea la resolución.
A la 81º Asamblea General de la ONU han asistido además otros jefes de Estado y de Gobierno que tienen al menos cierta relevancia mundial. Por ejemplo, hemos tenido la presencia del régimen teocrático de Irán, Masoud Peseshkian, el presidente es el jefe del gobierno, pero está por debajo del líder supremo (actualmente el ayatolá Alí Jamenei) quien tiene la máxima autoridad en política exterior, defensa, y asuntos estratégicos. Otro personaje importante ha sido el jefe del gobierno de Israel, Benjamín Netanyahu. Está en el cargo de forma continua desde diciembre de 2022. Es el primer ministro que más tiempo ha ocupado el puesto en la historia de Israel y hay que resaltar que se encuentra en campaña electoral para las próximas elecciones de 2027; ha sido acusado de genocidio y cometer crímenes de lesa humanidad a raíz de sus ataques contra Gaza, para exterminar a Hamás, la milicias apoyadas por Irán que atacaron en octubre 7 del 2023 a Israel matando y secuestrando a más de 1,200 personas, siendo la mayoría civiles, además de militares y extranjeros y que Israel en uso de su legítima defensa contraatacó hasta prácticamente llevar al exterminio de los gazatíes.
Otros asistentes importantes en la tribuna de la ONU han sido Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, que a pesar de que Rusia invadió su territorio y que calificó como una misión relámpago, no ha podido doblegar al noble y valiente pueblo ucraniano que está siendo apoyado por la UE y los EE. UU. y parece que en estos momentos la guerra ha dado un giro importante beneficiando a Ucrania.
Otro personaje cuya asistencia despertó resquemores fue la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, bajo el protectorado de EE. UU. y que sigue el guion que le marcan los mencionados protectores. Ella sostuvo un encuentro con Donald Trump, su mentor en esta fase del proceso, desde la extracción de Maduro y su esposa Cilia, quienes están siendo acusados por un tribunal federal de New York, por varios cargos como lavado de dinero, malversación de fondos públicos y otros.
Otro hecho que vale la pena destacar es las reuniones entre jefes de Estado y Gobierno para tratar asuntos bilaterales que incluso da la impresión de que son más importantes que los discursos desde la tribuna agendados por la Secretaría General.
Ojalá que ese periodo de sesiones sirva para destacar una posible reforma de su actuación, pues mientras siga existiendo el veto la ONU continuará estancada y sometida por los 5 miembros mencionados con derecho a voto.
El autor es comentarista internacional.