¿El Partido Conservador u otro?

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Ya están apareciendo los nuevos que se frotan las manos, justificándose políticamente porque pretenden participar en elecciones como partidos, creyendo que ahora pueden sacar la cabeza para ver qué agarran con Marco Rubio. Y hay los más viejos y por tanto conocedores del pantano, y dicen, insistiendo, que no pertenecen a partido o asociación política alguna, que son analistas independientes. Genial. Son consultores para quien los contrate, y es legítimo. Tontos ya no son. A los tontos les cortan la cabeza. Son otros los tontos por tanto, los que desde el exterior olfatean elecciones en el horizonte; se preparan dicen, por si acaso. Es por el negocio de las elecciones del 2027, que seguramente las habrá, y que serán otra farsa, pero rediticia, observadas por los sempiternos bufones de corte, que ya van desapareciendo en la región. “Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. ¡Dios mío que solo se quedan los muertos!” (Bécquer).

“Yo no buscaba a nadie y te vi”. (Víctor Víctor). Podría ser así, sin buscar, pero se manifiesta otra vez el remanente del localismo y del caudillismo de un cierto atavismo histórico y cultural. Está en el ADN. Yo sí, tú no. Ese es hoy el cálculo político del idiota. ¿Qué le importa a Marco Rubio una izquierda desfasada y que nadie quiere en Nicaragua? Una tan totalmente débil que desapareció por lo que algunos son ahora historiadores. A eso llegaron y nada más. Entonces por qué el miedo a los que se dicen progresistas, esos que no se identifican como de derecha o centro derecha. ¿Qué es eso? Díganlo porque no se entiende. Es un juego entre ustedes para complacer a quién ¿a Trump? Trump escucha a los fuertes y duros sin importarle ideología alguna. Trump es un desquiciado por el poder y el dinero, ¿y ustedes qué son? Autoproclamados sin poder ni dinero. Aun así sigan su camino, en octubre habrá elecciones en Brasil y Lula quiere la reelección a sus ochenta años, otro. Si Lula no gana ganan para Nicaragua los que dicen ser de derecha y centroderecha, lo que eso signifique, porque solo quedaría el México de los narcos, los de Morena.

A ver. Donald y los que aún le quedan en su círculo de poder han declarado la guerra al mundo por aquello de su deseada hegemonía, pero ¿quién se deja? Y los aliados tradicionales de los Estados Unidos ya no saben si realmente lo son, y se asocian entre si por separado para contener al Israel expansionista, no a Irán. Esa es la historia pasada de imperios que vinieron y se fueron. Trump ya se fue, porque no supo entender que el mundo no es un negocio empresarial, el de su familia y de los suyos. El negocio geopolítico mundial es más complejo y participativo, y hoy hay acceso a ciertas prácticas y tecnologías que sirven para contrarrestar al que pretende el dominio en solitario. ¿Entonces? Más guerras a lo Trump porque no sabe hacer otra cosa, arrastrado por intereses que no son los de los Estados Unidos, y está perdiendo. Es un gigantesco tarado extorsionista. Lo siento mucho por sus simpatizantes por más que insistan. Esos son dogmáticos y por tanto fanáticos religiosos, pero no para los que saben jugar el juego. Trump ya perdió el suyo por allá en el Este y tiene que ganar aquí en el Oeste: Venezuela, Cuba y Nicaragua, con su Escudo para las Américas, lo que está bien. Los narcos nos están reventando y a los Estados Unidos también, por más que Daniel el viejo diga que la culpa es de la demanda, como si supiese él de esas cosas, de oferta y demanda. Si lo supiese ya se habría ido, porque en Nicaragua no tiene demanda, solo ofrece palo. ¿Y quién quiere esa oferta?

Rosario está desesperada porque ve claramente que su momento se le escapa de las manos, y que no podrá realizar su sueño, ese sueño morboso y grotesco como la realidad de su marido, el totalmente ido. Daniel ya no tiene fuerzas ni credibilidad para desestabilizar el país, como pretendió hacerlo Evo Morales recientemente en Bolivia, el prófugo de la justicia por abusador de jovencitas y protector de los narcos. O como quiso hacer Gustavo Petro en Colombia cuando su candidato a la presidencia perdió, y como buen narco pretendió proteger a los suyos, pero llegó al país el Escudo de las Américas. En Venezuela los narcos fueron denunciados por Hugo Carvajal, quien fue ni más ni menos que el jefe de seguridad de Hugo Chávez, y Maduro desapareció. Y en Cuba los Castro fueron denunciados por el excapo Carlos Lehder, el del Cartel de Medellín, el de Pablo Escobar, el amigo de ciertos comandantes de Nicaragua en la década pasada de los ochenta. Los narcos cubanos ya están sitiados por el Escudo de las Américas, no más coca a los Estados Unidos, quizás sí a las Europas, como los narcos nicas que envían toneladas en contenedores, no kilogramos.

La saga continuará, por ahora me divierto con los que van saliendo desde no sé de dónde, para las próximas elecciones cósmicas, las de Rosario vudú y sus ya viejos y redundantes bufones de corte. Esos tienen nombre y apellido, lo que no tienen es vergüenza, y para qué, siempre habrá un último vuelo de salida, dejando por estos lados a los que siguen de imbéciles. Los bufones ya sacaron del país a sus familias, y con dinero. Quedarán por tanto en el territorio ellos, los viejos, hasta el último vuelo.

El autor es doctor en Derecho.
humcarri.blospot.com

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