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El discurso del copresidente Daniel Ortega el pasado 19 de julio sigue dando de qué hablar a un mes y cuatro días de haber anunciado la cancelación de las elecciones. Aunque días después personeros del gobierno aclararon que sí habría elecciones, pero sin la participación de ciertas personas, la mayoría de ellas viviendo actualmente fuera del país, las diferentes declaraciones explicativas de lo que quiso decir el copresidente no han podido acallar a quienes se sienten afectados. Si hay algo de lo que no se tiene que tener duda alguna es que la totalidad de la membresía y los adeptos al partido de gobierno han manifestado su respaldo incondicional a la intención del gobierno sobre las futuras elecciones.
Son muchos los mensajes y llamadas telefónicas que he recibido de amigos preguntándome sobre mi posición particular al respecto y sobre la posición del gremio al que pertenezco, y que aclaro: somos un gremio apartidista; hasta la fecha nos mantenemos en contacto para apoyarnos entre nosotros y mantenernos en comunicación con el propósito de saber dónde estamos y qué hacemos para sobrevivir con nuestras familias.
Hecha la aclaración, les comento que tenemos varios años de no participar de manera oficial en política, esto por voluntad propia, pero según lo que he escuchado repetidas veces por parte de voceros del gobierno y voceros de diferentes medios afines al gobierno, a nosotros no nos afectan dichas prohibiciones, pues nuestros agremiados son en más de un sesenta y cinco por ciento patriotas, héroes nacionales y cuando se habló de la posibilidad de alcanzar la paz, fuimos de los primeros en decir presente.
Jamás hemos traicionado nuestros principios y nos hemos mantenido fieles al respeto de nuestra soberanía y por años hemos venido abogando porque sea entre nicaragüenses los que debemos entendernos, sin injerencias extranjeras que solo desgracias han traído a nuestro pueblo.
Quiero explicar la aclaración, para evitar conjeturas de ningún tipo, y es que, si bien es cierto que las limitantes expuestas por el Gobierno no nos afectan, a la fecha de escribir este artículo no hemos tocado en ningún momento el tema político de consensuar nuestra posición ante futuras elecciones. Por lo que seguiremos expectantes con la esperanza de que los diferentes actores encuentren una solución en que seamos los nicaragüenses los que ganemos la paz social anhelada por todos y que por diferentes motivos y en diferentes épocas nos ha esquivado.
Repito por enésima vez: así como en el noventa enterramos las armas, en este primer cuarto del siglo veintiuno, ojalá y todos, aclaro, todos, enterremos nuestros odios y conservemos y fortalezcamos la preciosa y necesaria paz. Nuestros hijos y nietos lo merecen. Si no lo intentamos hoy, ellos nos lo demandarán mañana y nos harán responsables de la incertidumbre del futuro al que los estaremos condenando.
El autor es analista político y ex miembro de la Resistencia Nicaragüense.