Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
La dictadura dinástica de El Carmen ha ordenado a Enatrel la instalación de una megaestatua metálica con la imagen del dictador cubano Fidel Castro Ruz en la Avenida Bolívar. Por sus dimensiones colosales la imagen opaca incluso las arbolatas multicolores que plagan la más emblemática avenida de Managua.
Desde la revolución que derrotó a Batista, Castro dejó sembrada a Cuba con su huella indeleble de pobreza. Es un proyecto que aún sobrevive al tiempo como una muestra inequívoca del fracaso del socialismo. Sin embargo, la codictadora Rosario Murillo pretende emularlo, con importantes aportes de Corea del Norte y la dinastía de la familia Kim.
La obstinación extemporánea de profesar culto a Fidel Castro no guarda relación con alguna cosa positiva que el vitalicio dictador cubano haya hecho por Nicaragua; ni siquiera la hizo por su pueblo de Cuba, que hoy se encuentra sumido en la más absoluta pobreza. Todo ello a pesar de que cuando Castro llegó al poder en 1959, Cuba era uno de los países más prósperos de América.
Hoy “el milagro cubano” está en exhibición global permanente en una vitrina que se exhibe al mundo en los automóviles de aquella época que gracias al ingenio innovador de mecánicos cubanos, han logrado sobrevivir seis décadas congelados en el tiempo y en las casas azotadas por el paso ineludible del tiempo, semejando la superproducción “lo que el viento se llevó”.
Cuánto derroche exhibe un país que tiene la economía más pequeña y rezagada del hemisferio, tan solo detrás de Haití, y ya son 210 arbolatas que evidencian este derroche a nivel nacional como para que no quede duda del sello indeleble de la codictadora que se resiste a dejar atrás su época hippie de la “Tortuga Morada” en la vieja Managua.
Cuánta energía malgastada en ese derroche multicolor generado gracias a la factura petrolera, que por cierto importan del “imperio yanqui que es el causante de todos los males presentes y futuros”.
Que contrasentido: mientras los préstamos se extinguen y negros nubarrones de sanciones económicas se ciernen sobre el horizonte, ¿qué hace el gobierno? …levantar un amuleto contra el desastre económico que se avecina con una megaestatua a Fidel Castro Ruz, quien es precisamente el responsable directo del estado actual de la economía cubana y su modelo de socialismo fracasado.
Derroche sobre derroche. ¿Cuánto costó la fastuosa celebración del 19 de julio?, todo para que el “comandante presidente” proclamara su famosa frase de que “ya no van a haber más elecciones”, la que ha dado lugar a una nueva ola internacional de condena, a pesar de los esfuerzos de matizarla.
¿Y cuánto costó el fastuoso desfile militar y policial con tarimas enfloradas?, todo para evidenciar su lealtad a los dictados de la dictadura y su disposición “combativa” incuestionable de aplastar cualquier voz de disidencia.
El financiamiento de todas estas iniciativas superfluas, que no generan ningún beneficio para los nicaragüenses es un secreto de Estado, guardado celosamente entre los codictadores y su círculo más íntimo de leales: Enatrel, Banco Central, Asamblea Nacional, el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, con la promesa de que ellos también, envejecerán en sus cargos.
Lo único que queda claro es quién paga el derroche… lo paga el pueblo nicaragüense, que día a día ve encogidos sus bolsillos como resultado del aumento despiadado de la carga impositiva para financiar los abultados gastos excéntricos de la familia dinástica.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.