Exilio y ética periodística

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Hablar de ética periodística siempre fue como darle con un palo a un avispero, y es que hablamos de decirles a los hombres y mujeres de prensa cómo se deberían hacer las cosas y que se vean en el espejo para saber si lo están haciendo bien.

Nicaragua antes de 2018 tenía medios de comunicación sólidos, muchos de ellos habían diseñado manuales de estilo o de ética periodística, sobresaliendo el del Diario LA PRENSA, que me parecía muy completo para los tiempos en los que formé parte de su redacción. Pero después del estallido social pasaron cosas, algunas que afectaron tanto al gremio que hoy no hay un medio independiente operando desde este país.

Las protestas convirtieron a los periodistas en otras víctimas de violaciones a derechos humanos, los enviaron al exilio y dejando todo, dinero, casa, carros, familia, mascotas, pasando a reglas del juego muy diferentes a las que se vivían antes de las marchas y protestas.

Sumado a todo esto la reducción de los medios y de la cooperación que apoyaba al periodismo independiente, proyectos como desarrollar reportajes en temas sociales, crear productos comunicativos, si todos esos que fueron considerados traición a la patria y lavado de dinero.

Muchos periodistas abandonaron la profesión y otros decidieron continuar, algunos para complementar sus ingresos, porque el cambio de país no permitía su sobrevivencia, decidieron trabajar en más de una cosa o en más de un medio.

Lo que me lleva a cuestionarme ¿bajo qué ética se están rigiendo los periodistas?, la brújula moral se mueve cuando te acercan el imán de las necesidades, de injusticas, de decepciones, porque también sufre un poco de eso la profesión al ver el maltrato a la carrera que escogieron y la falta de un relevo generacional.

¿Es esta generación de periodistas la última que verá Nicaragua? ¿Cómo se plantean el tema de la ética antes el exilio y los nuevos retos como la IA? Tengo muchas preguntas sobre el futuro de este campo de la comunicación y me atrae la idea de imaginarme soluciones, pero me preocupa que solo sea idea mía.

El manual de estilo por lo general es elaborado en conjunto, pero por el medio, ahora hablamos de periodistas que deben de asumir responsabilidades independientes. El medio puede seguir siendo responsable de lo que publica y ha tenido que modificar algunas cosas, como las firmas que no aparecen por protección de quienes escriben, pero el periodista debe de asumir cómo elabora su noticia, bajo qué código, qué reglas y saber cómo se modifican estas en medio del exilio.

Es triste ver cómo los periodistas se agreden entre ellos mismos, ya no hablamos de periodistas del poder ciudadano contra periodistas independientes, hablamos de colegas que están fuera, jugando en un tablero diferente, con fichas distintas, pero que en medio de todo deben mantener la estrategia de juego con ética, con moral, para que cuando digan que el periodismo nos da orgullo, no sea solo porque sobrevivieron y resistieron, sino porque se reinventaron y lograron mantener la objetividad, la ética, la moral y las buenas costumbres.

Probablemente algunos colegas consideren que me equivoco, eso es lo bueno de la opinión, todos tenemos una, pero lo cierto es que no veo preocupación del gremio por diseñar una ética periodística en el exilio, por demostrar que en tiempos difíciles se puede hacer el mejor periodismo del mundo.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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